Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Mes: octubre 2017

Críticas: El muñeco de nieve / The Snowman

Sensaciones encontradas son las que deja este thriller llevado de forma irregular, pese a no decaer en su interés, y resuelto torpemente. La decepción se multiplica si se tiene en cuenta que adapta la premiada novela homónima de una exitosa serie negra, obra del autor noruego Jo Nesbø, y que el director es el sueco Tomás Alfredson, en cuyo currículum figuran títulos tan sobresalientes como ‘Déjame entrar’ (2008) y ‘El topo’ (2011).

En poco tiempo se han producido en Oslo varias desapariciones vinculadas por los mismos detalles: se trata de mujeres con problemas en sus matrimonios y en todos los casos aparece un muñeco de nieve cerca del lugar donde las víctimas fueron vistas por última vez. Un reputado detective, divorciado y con problemas de alcohol, se hará cargo del caso.

Desde el preámbulo, el film apunta a una narración deslavazada que en ocasiones llega a desconcertar. Los distintos episodios de los crímenes se solapan de forma atropellada y se complica más su seguimiento con la intermitente introducción de flashbacks, para ilustrarnos sobre otra investigación de un suceso similar ocurrido nueve años atrás.

No obstante, el hecho de moverse entre lugares comunes del género, permite intuir el desarrollo de la intriga, que aporta como elemento diferencial unos escenarios nevados, bien aprovechados por la dirección de fotografía. Es precisamente este apartado, el de las heladas localizaciones, el que confiere a la trama un atractivo añadido que se integra a la perfección en las secuencias de mayor suspense. Su resolución, fácil de prever, es, sin duda, su punto más débil tal como queda plasmada.

Michael Fassbender sigue demostrando que es una apuesta segura en cualquier terreno y le otorga el carisma preciso a su personaje de policía desequilibrado emocionalmente y aficionado a la bebida, aunque el guion no se explaye en acercarnos a las razones por las que ha llegado a esa situación. Aun así no evita el carácter mediocre de esta propuesta, en la que también figuran a Rebecca Ferguson, Charlotte Gainsbourg, J.K. Simmons, Chloë Sevigny y un depauperado físicamente Val Kilmer (padece cáncer de garganta). Salvo el protagonista, el resto del reparto se contagia de los gélidos ambientes en que discurre la acción.

Ficha técnica en IMDB

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario

Críticas: El castillo de cristal / The Glass Castle

Con aires de cine indie, esta producción, basada en la autobiografía de la periodista Jeannette Walls, tenía un potencial mayor del que acaba explotando. Una narración errática y el hecho de alargar el metraje innecesariamente diluyen parcialmente sus puntos fuertes, que pasan por las espléndidas interpretaciones del elenco y su capacidad para tocar la fibra sensible.

A finales de los 60 un matrimonio y su prole van moviéndose por el interior de Estados Unidos, cambiando de hogar continuamente e intentando salir adelante. La vida de bohemios que llevan está condicionada por la afición del padre a la bebida, capaz de lo mejor y de lo peor con los suyos. Los recuerdos de la hija mediana, afincada en Nueva York y prometida con un joven de buena posición, sirven para introducir los flashbacks de una infancia difícil y contrastarla con la situación familiar veinte años después.

Aunque lo hace sin estridencias, sorprende como pasa del tono de comedia afable que recorre los minutos iniciales a un drama duro y cada vez más desgarrador que lleva a los protagonistas a la confrontación.

Durante buena parte, el film mantiene una notable agilidad, dinamizando la narración con los saltos temporales y haciendo evolucionar a los personajes, además de destapar sus secretos y miserias. Sin embargo, acaba siendo reiterativo cuando toca los aspectos más truculentos, para rematar con un desenlace que echa mano de la sensiblería, como era previsible.

Sin duda, el motivo principal para recomendar su visionado pasa por el extraordinario trabajo de Woody Harrelson, encarnando a la perfección a un espíritu libre e ingenioso, pero que se deja vencer por la adicción al alcohol. En esa representación del sueño americano frustrado, de la rebelión frente al sistema y del contacto con la naturaleza, le acompaña Naomi Watts, con otra actuación de nota, demostrando que camina firme hacia una espléndida madurez actoral.

Igualmente convincente resulta Brie Larson (‘La habitación’) expresando su desazón con miradas elocuentes y recogiendo el relevo de las actrices que, de forma convincente, encarnan a la autora cuando era niña y adolescente (Chandler Head y Ella Anderson, respectivamente).

No deja de extrañar que sin ser un peliculón haya llegado a la cartelera con muy pocas copias y sesiones, en favor de otros títulos mediocres.

Ficha técnica en IMDB

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario

Críticas: Blade Runner 2049

Las enormes expectativas que ha ido generando este proyecto, desde que empezó a fraguarse la idea de rodar la secuela de un clásico indiscutible de la ciencia ficción, quedan sensiblemente por debajo de lo que finalmente ofrece. No es una mala propuesta dentro del género, sin embargo, el hecho de ser tan deudora de su predecesora conlleva una comparación de la que sale perdiendo por donde se mire.

En lo concerniente a su contenido, aportar una reflexión sobre la soledad en un futuro deshumanizado pasa por ser el valor más preciado de la película. Y ello aun cuando el protagonista se presenta como un tipo en apariencia demasiado frío, condicionado por su singular naturaleza. En cualquier caso, esto le resta vigor a la hora de acercarnos sus tribulaciones.

El argumento da continuidad al thriller que ya conocemos, situándose tres décadas después. Los tiempos han cambiado y los replicantes se han integrado en la sociedad, aunque todavía quedan unidades antiguas que constituyen una amenaza y deben ser retiradas. Un nuevo Blade Runner tiene asignada esa misión pero sus pesquisas le llevarán a destapar un secreto sobrecogedor.

Con independencia de las reflexiones que pretende trasladarnos, la intriga parece atascarse en varios momentos y evidencia un innecesario exceso de metraje, sin llegar a caer completamente en el tedio. Y ello gracias al control de los resortes que reactivan el interés por la resolución de la trama, introducidos en los precisos instantes en que empieza a perder energía.

Entre esos golpes de efecto, el más eficaz, después de una larga espera, es la recuperación de Rick Deckard. A partir de su aparición el film gana enteros de manera notable y la narración cobra súbitamente una agradecida agilidad.

El otro apartado que funciona por su originalidad y por la inspirada visión de lo que puede ser una realidad no muy lejana, corresponde a la particular historia romántica, escenificada con mucho tacto para sensibilizar al espectador. Complementa así el nudo central del relato, provocando casi el mismo interés por esta parcela que por la investigación del inspector.

Su desenlace esconde alguna sorpresa y no es tan brillante como cabía imaginar, dejando cabos sueltos que se prestan a futuras continuaciones.

En los aspectos técnicos, pese a haber pasado 35 años desde el estreno de su antecesora, no alcanza a crear los envolventes ambientes de aquella, con calles concurridas e iluminadas por el neón que destilaban cierta magia entre penumbras. Aquí esa oscuridad queda limitada en sus alicientes y los escenarios aparecen imbuidos de una gélida sobriedad y un patente minimalismo, acorde con una visión pesimista de lo que está por venir.

Algo parecido cabe apuntar de la banda sonora, compuesta por Benjamin Wallfisch y el reputado Hans Zimmer, en líneas generales impersonal y muy incidental. Tal vez el hecho de que se sustituyera al compositor que inicialmente empezó a trabajar en la partitura, Johann Jóhannsson, ha dejado poco tiempo para elaborar una música perdurable y solo se hace perceptible al homenajear a las retentivas notas de Vangelis.

Ryan Gosling (‘La La Land’) se muestra un punto inexpresivo y mantiene prácticamente el mismo registro desde el principio hasta el final, seguramente para dejar entrever el lado artificial de su personaje. De ahí que quede ensombrecido cuando comparte la pantalla por Harrison Ford, quien vuelve a ser lo mejor del elenco en un feliz reencuentro con un papel que lo consagró definitivamente.

De quienes se mueven a su alrededor, merece destacarse la participación de Ana de Armas, aportando un contrapunto preciso de calidez y ternura. Por su parte, Jared Leto asume un rol imbuido de un halo tan enigmático como endeble, resultando poco convincente. Algo parecido sucede con Robin Wright en sus pequeñas intervenciones; mientras que Sylvia Hoeks, como una especie de trasunto de lo que fue Sean Young, se antoja desaprovechada. Para los nostálgicos, se esconden también algunos cameos inesperados.

El prestigioso realizador canadiense Denis Villeneuve, que tiene en su haber títulos como ‘Incendies’, ‘Prisioneros’, ‘Sicario’ y ‘La llegada’ dirige, bajo la supervisión de Ridley Scott, esta producción que, sin defraudar, tampoco será recordada como una obra maestra.

Ficha técnica en IMDB

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario

Nuevo colaborador y nueva sección

Tenemos el placer de anunciar una nueva sección en nuestra página gracias a un buen amigo y cinéfilo  como Eduardo Casanova, que va a incorporar sus críticas de cine de actualidad a nuestra página y con quién esperamos contar pronto en el podcast, aunque se nos resista.

Eduardo tiene una página propia de críticas: Críticas de Cine de Eduardo Casanova donde escribe sobre los estrenos semana a semana y ademas es crítico residente de la Cadena Cope en Valencia.

Habitual del Festival de San Sebastián atesora una colección de retratos con estrellas envidiable y es todo un lujo que visione la mayoría de estrenos y que nos de sus recomendaciones.

Para empezar comenzamos con La Montaña entre Nosotros de Hany Abu-Assad.

Muchas gracias a Eduardo, bienvenido al equipo de TDC y esperamos que os gusten sus comentarios.

 

Deja un Comentario

Críticas: La montaña entre nosotros

El trabajo actoral, más que los bellos y gélidos paisajes donde transcurre la acción, mantienen la dignidad cinematográfica de este estreno, que de no ser por ello, podría haber pasado por un discreto telefilm vespertino.

Idris ElbaLa historia tiene una parte dramática en la cual siempre atisbamos que los protagonistas, pese a encontrarse en una situación extrema, van a estar a salvo, con lo cual minimiza la incertidumbre del relato, pero aun así se deja ver en esa parcela. Sin embargo, cuando, de golpe, introduce argumentos románticos empieza a flaquear.

Una fotógrafa que debe coger un avión para llegar a tiempo a su boda y un cirujano que ha de viajar hasta Baltimore con urgencia ven como sus planes se trastocan cuando se cancelan los vuelos debido a una tormenta. Esta previsión no les impide alquilar los servicios de un veterano piloto para que les lleve en su pequeño bimotor, pero en medio de las nevadas montañas de Colorado surge un imprevisto.

El guion, una vez centra las delicadas circunstancias que se ciernen sobre los personajes, va concatenando con habilidad diferentes incidentes a los que se han de enfrentar, trazando una línea de dificultades ascendente. De manera que aun acumulando contratiempos, dota a su desarrollo de una agradecida agilidad. No obstante, le cuesta alcanzar unas cotas de tensión sustanciales y da por supuestos o evita algunos detalles esenciales, restando realismo a la odisea.

Lo que peor encaja son las notas de mutua e irrefrenable atracción que surgen repentinamente entre ambos y que, si ya en un contexto desesperante tienen mala cabida, cuando pasan a un primer plano, en el último tramo del metraje, resultan todavía más difíciles de asumir. Es precisamente, en esos minutos finales, que alargan demasiado el cierre, donde adquiere un tono excesivamente pastel.

La apreciable fotografía de las localizaciones naturales en que ha tenido lugar el rodaje es un elemento a favor de esta producción que encuentra su mejor baza en la implicación de sus intérpretes. Tanto Kate Winslet como Idris Elba, pese a encarnar a dos desconocidos, consiguen generar una química aceptable a la hora de afrontar una prueba de supervivencia, lástima que no sean tan convincentes cuando se trata de emociones más íntimas. Además, sería injusto obviar la activa participación de un perro perfectamente adiestrado.

El director palestino Hany Abu-Assad, realizador de las premiadas ‘Paradise Now’ (2005) y ‘Omar’ (2013), se pasa al cine comercial sin la misma fortuna.

Ficha técnica en IMDB

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

1 Comentario
Ir a la barra de herramientas