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Autor: Eduardo Casanova

Crítica | Deadpool 2

Quienes conociendo al personaje acudan a las salas, apreciarán que esta secuela supera a su predecesora en muchas facetas, lo cual es reconfortante incluso para aquellos a los que no convenció completamente la irrupción del superhéroe más gamberro de Marvel. Los responsables de su adaptación a la gran pantalla parecen haber tomado conciencia de la necesidad de mejora y superación y han conseguido armar una propuesta nada desdeñable.

Resulta paradójico que cuando en las taquillas arrasa ‘Vengadores: Infinity War’, se presente Deadpool dispuesto a darle réplica moviéndose por unos derroteros bien diferentes. La aventura que protagoniza esta especie de “Torrente con mallas” viene cargada de comicidad y acción digerible. Solo peca de excederse en los alargados compases finales. No obstante, este reparo queda compensado con la retahíla de gags ingeniosos subidos de tono, guiños con toques nostálgicos, un sinfín de referencias cinematográficas en clave sarcástica y elevadas dosis de autoparodia.

Esta vez Wade Wilson se enfunda su peculiar atuendo con el propósito de proteger a un joven mutante, que se ha convertido en el objetivo del letal Cable. Este tipo, equipado con armas demoledoras, ha viajado en el tiempo desde el futuro para saldar deudas pendientes con el chico. A tan arriesgada misión se unirán otros valientes formando un auténtico equipo de élite (o no tanto): los ‘X-Force’.

Ya antes de los títulos iniciales asistimos a una auténtica declaración de intenciones de lo que depara el film: de manera vertiginosa concatena secuencias trepidantes en las que los tiroteos alternan con la ironía y pinceladas gore. Ello desemboca en los rompedores créditos de apertura, toda una humorada con hechuras propias de la saga ‘007’.

A partir de ahí no hay respiro. Tampoco faltan los chistes de sal gruesa, que a buen seguro espera el espectador que vio la película anterior. Así, la intensidad va creciendo hasta llegar a la cantada resolución, donde el guion se explaya y se gusta demasiado. Afortunadamente, al desenlace siguen varias escenas extras auténticamente sorprendentes, sin que debamos esperar al último fotograma para disfrutar de ellas.

Ryan Reynolds parece estar en su salsa, totalmente desatado, pero conviene señalar que el papel también tiene una elevada exigencia física. Cumple perfectamente como villano Josh Brolin; mientras que Zazie Beetz aporta el contrapunto preciso de desparpajo y frescura en un rol que pide continuidad en las próximas entregas.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Borg – McEnroe. La Película.

Los aficionados al tenis disfrutarán con esta película que recrea la mítica final de Wimbledon de 1980, al tiempo que aporta una interesante radiografía personal de los dos campeones que se enfrentaron en aquel inolvidable partido. La caracterización y el trabajo actoral, unido a una cuidada factura técnica y a la acertada vertebración de la historia hacen de este estreno una propuesta recomendable.

Björn Borg era ya leyenda de la raqueta cuando se las vio con el prometedor John McEnroe en el prestigioso torneo británico, tal como, desde su comienzo, habían augurado y deseado los especialistas y hasta ellos mismos. Frente a la serenidad e imagen de control que daba el sueco en la pista, “el hombre de hielo”; su contrincante, estrella en ciernes, era popular por sus pataletas y airados reproches a los jueces de silla. Dos estilos de juego, sendos reflejos de personalidades opuestas, iban a verse las caras en un encuentro memorable.

El film juega hábilmente la baza de tan dispares caracteres de los protagonistas. Así, no solo consigue presentarlos adecuadamente, con sus virtudes y defectos en ese momento crucial para ambas carreras deportivas, sino que rescata experiencias de sus pasados, remontándose a la infancia de ambos. Este recurso es esencial y permite componer un guion redondo y dinámico, además de recuperar pasajes biográficos de indudable interés y poco conocidos que nos ayudan a comprender la dimensión de estas indiscutibles figuras.

Como era de esperar, los últimos compases se centran en lo ocurrido sobre la hierba durante el largo e intenso match que deleitó a millones de espectadores en todo el mundo, reproduciendo muchos de los increíbles puntos disputados; rematando con un epílogo perfecto.

Por otra parte, la dirección artística, sin grandes alardes, cumple de manera notable a la hora de reproducir las localizaciones y el ambiente de aquella época, lo que se puede apreciar en diferentes detalles.

Sverrir Gudnason resulta un descubrimiento y se luce dando los matices justos al astro nórdico, apoyándose en su asombroso parecido físico. Le acompaña Shia LaBeouf quien está a la altura de la visceralidad de su personaje; mientras que Stellan Skarsgård, pone unas agradecidas notas de veteranía a un rol de peso. Y atención a la destacada participación de Leo Borg encarnando a su padre en plena pubertad.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | La mujer que sabía leer

Se busca tanto la delicadeza, el bucolismo y los tonos poéticos que el resultado de esta producción francesa peca de excesivo ensimismamiento, lastrando la narración con un ritmo cansino. Además, pierde la oportunidad de redimirse confiriendo algo de vigor e impacto al desenlace, que se presta a un golpe de efecto; sin embargo termina por no apartarse de la pusilánime impronta que recorre la cinta.

En diciembre de 1851 Napoleón III impone un régimen autoritario con miras a acabar con la Segunda República, al tiempo que reprime a las poblaciones donde se concentran sus opositores. En una pequeña localidad rural, en medio de las montañas, el ejército irrumpe y se lleva a todos los hombres. Las mujeres continúan con los trabajos del campo, hasta que sus rutinas se ven alteradas con la llegada de un apuesto forastero.

La fascinación visual que provocan las cuidadas imágenes del film sirven para transportarnos a unos parajes seductores, de la mano de una cuidada fotografía, a la que la proyección en formato cuadrado (4:3) no aporta ni resta nada. No obstante, tan bellas localizaciones, son insuficientes a la hora de compensar su sosegado tempo narrativo, que enerva los interesantes dilemas morales planteados y los convierte en víctimas de una tediosa exposición, flirteando, en ocasiones, con la ridiculez.

La presencia de este atractivo extraño, de quien desconocemos su pasado, abre la historia a un suspense contenido, tanto en torno a los secretos que parece esconder el personaje, como a las posibles reacciones de sus anfitrionas (basta recordar ‘El seductor’ o su reciente remake). Pero el relato nunca llega a eclosionar, ni a sorprender y conforme avanza el metraje se va desinflando y estancando en clave de drama romántico desangelado cuya resolución sigue esa misma línea. En consecuencia, causa cierta decepción atender a como desaprovecha su presupuesto argumental, inspirado en hechos reales y que indudablemente daba para más.

Sin perjuicio de lo anterior, se debe reconocer la notable interpretación de la joven Pauline Burlet, que apunta prometedoras maneras, ensombreciendo al resto del reparto, que pasa sin pena ni gloria, incluyendo a Alban Lenoir, cuyo escaso carisma es inapropiado si nos atenemos al rol que asume.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | ¿Verdad o reto?

Estamos ante otra de esas mediocridades que denigra el cine de terror juvenil donde, afortunadamente, sin ser lo más habitual, encontramos títulos muy notables. En esta ocasión se recurre a una formula simplona, ya explotada repetidas veces, que presenta argumentos originales únicamente en apariencia (son evidentes las similitudes con ‘Destino final’), aglutinando los ingredientes básicos con el propósito de asegurarse los beneficios en taquilla gracias al incondicional público adolescente.

Un grupo de amigos, durante unas pequeñas vacaciones en México, acaba en una iglesia abandonada en mitad de la nada y allí mismo deciden ponerse a jugar a ‘¿verdad o reto?’, desconociendo que tan atrevida distracción está dominada por un ser demoníaco. A partir de ese momento deberán aceptar los terribles desafíos que les proponga ese ente maligno, ya que en caso contrario morirán.

Lo peor del film no es que desarrolle su premisa siguiendo el manual y sin salirse de los tópicos, sino la burda manera de provocar y concatenar las situaciones que sostienen la trama. Basta leer la sinopsis para intuir la forma chocante y absurda que tiene de escenificar el arranque de la intriga.

No contento con ello, las incongruencias son constantes, a lo que se suma la escasa imaginación volcada en el guion, que abusa de los pocos recursos utilizados y se torna repetitivo. En sintonía con el conjunto, los personajes son, en general, superficiales; la mayoría meros títeres cuyo trágico destino es totalmente previsible.

Ni siquiera los apartados técnicos son dignos de destacar. Los efectos visuales se limitan básicamente a darle cara a la letal amenaza a la que se enfrentan los protagonistas, con un resultado absolutamente grotesco y que termina cansando.

El reparto lo conforman jóvenes y atractivos actores de un perfil tipo ‘Sensación de vivir’ actualizado, como Lucy Hale, Tyler Posey y Violett Beane, todavía sin unos currículum apreciables y si siguen en esta línea será difícil que los tengan. Su participación y la del resto de compañeros es inversamente proporcional a su caché, que no ha de ser demasiado elevado; pero ni tan solo en ese aspecto la película se permite sorprender saltándose los esquemas.

Mucho cuidado con los juegos que eligen, no sea que aparezca un diablillo con malas intenciones y les rete a ver este estreno.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Operación: Huracán

Superficial, tópica y previsible resulta esta americanada que no aporta nada destacable pese a sus abiertas intenciones de ser original, propósito que se queda solo en el planteamiento. El cine de catástrofes y el thriller policíaco se conjugan en una cinta que viene a ser un mix de ‘Juego de ladrones’ y ‘Twister’, con toques de ‘Lo imposible’, agitado a velocidad huracanada, en el que las licencias de la ficción se alejan demasiado de cualquier atisbo de verosimilitud.

Un ciclón de enorme fuerza se acerca a la localidad costera de Gulfport (Alabama), donde el Departamento del Tesoro dispone de unas instalaciones en la que están pendientes de destrucción 600 millones de dólares. Coincidiendo con la llegada del asolador torbellino, las dependencias gubernamentales son atacadas por un grupo de hombres armados que pretenden llevarse el dinero. En medio del caos, una policía federal, intentará impedírselo con la ayuda de un meteorólogo que estaba de paso.

Si bien es cierto que el desarrollo de la intriga no tiene respiro, más allá de los aparatosos efectos especiales, apenas sorprende. El guion se esfuerza en sacar partido a tan atrevida conjunción de géneros y no acierta porque se le va la mano al querer rizar el rizo, con secuencias tan espectaculares como imposibles que llegan a tocar techo en los minutos finales, provocando vergüenza ajena hasta alcanzar su movido y desangelado cierre.

Por otra parte, se busca dotar de entidad y cierta profundidad emocional a los protagonistas desde la introducción, sin embargo, entre tanto ajetreo quedan reducidos a lo básico, es decir, a peones imprescindibles dentro de una trama de manual. Peor parada sale la heterogénea banda de malhechores, auténticamente de tebeo.

Toby Kebbell, el Mesala del infumable remake de ‘Ben-Hur’, y Maggie Grace (‘Venganza’) andan justos de carisma y se limitan a cumplir con papeles que tienen mucha exigencia física. Otro de los rostros destacados es del ya veterano Ben Cross (‘Carros de fuego’), que desacredita su “medallero” con esta intervención.

Rob Cohen (‘A todo gas’, ‘Triple X’), dirige este estreno: expresión vulgar de evasión palomitera “made in Hollywood”, que seguramente arrasará en la pantalla, pero no en las taquillas.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Mi Familia del Norte

Diez años después del estreno, ‘Bienvenidos al Norte’ (2008) sigue siendo una referencia de la buena comedia francesa. El artífice de aquel éxito, Dany Boon, vuelve a ejercer de actor y director con una fórmula similar, pero en clave coral. El resultado no llega a ser tan tronchante como lo fue su antecesora, aunque tampoco sea completamente desdeñable. Así, junto a golpes de humor inspirados encontramos pasajes insípidos, en un film que convence en su primera hora y va decayendo en el tramo final.

El prestigioso arquitecto y diseñador Valentín D., afincado en París, finge ser huérfano ante los medios de comunicación porque se avergüenza de su familia, unos chatarreros que viven en la región más septentrional del país, cuyos rudos modales no encajan con los selectos ambientes que frecuenta. Sin embargo, verá peligrar la reputación que se ha ganado cuando sus parientes se presenten de improviso en una exposición retrospectiva de sus trabajos.

El guion explota nuevamente el tema del choque de culturas, en sentido amplio, entre urbanitas y pueblerinos, poniendo el énfasis en las distintas maneras de expresarse de unos y otros, llevándolos a situaciones ya abordadas de forma parecida en títulos como ‘La ciudad no es para mí’ (1966) o ‘Rústicos en Dinerolandia’ (1993). En este caso su mejor baza reside en la personalidad dispar que confiere a cada personaje, consiguiendo, dentro del concurrido elenco, dotarlos del gracejo preciso y singular para que el conjunto funcione.

Por otra parte, dado que el desarrollo argumental se sustenta en un conflicto que va enfrentando a diferentes protagonistas, conforme se acerca a la resolución pierde chispa para dar cabida a la vertiente emotiva, apartado que alarga en su escenificación.

De entre quienes acompañan al realizador, que también se luce delante de la cámara desplegando su habitual vis cómica, destacan especialmente Valérie Bonneton (‘No molestar’) y de los veteranos Line Renaud, François Berléand y Pierre Richard (‘En lugar del Sr. Stein’).

Estamos, pues, ante un divertimento irregular, que flojea sensiblemente en los últimos instantes.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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