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Etiqueta: analisis

Crítica: La gran enfermedad del amor

Judd Apatow está considerado como el artífice de la renovación de la comedia americana, ya sea ejerciendo de director o de productor. Aquí aparece, en letras grandes, en calidad de lo segundo, si bien hay que señalar que se aleja sensiblemente de sus títulos anteriores, recorridos por exagerados, aunque chispeantes, gags de sal gruesa. En esta ocasión, de la mano del realizador Michael Showalter (‘Hello, My Name Is Doris’), cambia la perspectiva y nos trae una historia de humor, amor y drama notablemente construida, eficaz en todos esos frentes y que minimiza las salidas de tono.

Centra la atención en dos jóvenes que se conocen durante un espectáculo de monólogos en Chicago. Lo que parece que va a ser un encuentro fugaz avanza hacia una relación más seria; a pesar de los inconvenientes que supone para él, un humorista pakistaní cuya familia solo acepta los compromisos con personas de su mismo origen y religión. Además, un imprevisto empeorará la situación.

Pese a que la estructura del film responde a los patrones del género y hace previsibles algunos detalles, es justo reconocer que sorprende constantemente con una sucesión de circunstancias inesperadas capaces de provocar la sonrisa o de tocar la fibra sensible. De esta manera consigue un resultado que puede llegar a cualquier tipo de público.

El guion evidencia la preocupación por caracterizar con detalle al elenco de personajes secundarios que pone en juego alrededor de los protagonistas, especialmente en lo que se refiere a los respectivos padres, convirtiéndolos en figuras esenciales para desarrollar la trama.

Para una propuesta de este cariz, podría estimarse un exceso, a priori, que prácticamente se extienda a dos horas de metraje, pero tal apreciación queda matizada por la agilidad narrativa con la que transcurre, de manera que al final sentimos que no falta ni sobra nada.

El actor y guionista Kumail Nanjiani, haciendo de sí mismo, convence en un rol inspirado en su propia vida. A su lado encontramos una actriz con un elegante encanto, que se prodiga acertadamente en este género: Zoe Kazan (‘Ruby Sparks’, ‘Amigos de más’). El resto del reparto cumple sobradamente, con nombres de peso como Holly Hunter, Ray Romano y Anupam Kher.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Críticas: El castillo de cristal / The Glass Castle

Con aires de cine indie, esta producción, basada en la autobiografía de la periodista Jeannette Walls, tenía un potencial mayor del que acaba explotando. Una narración errática y el hecho de alargar el metraje innecesariamente diluyen parcialmente sus puntos fuertes, que pasan por las espléndidas interpretaciones del elenco y su capacidad para tocar la fibra sensible.

A finales de los 60 un matrimonio y su prole van moviéndose por el interior de Estados Unidos, cambiando de hogar continuamente e intentando salir adelante. La vida de bohemios que llevan está condicionada por la afición del padre a la bebida, capaz de lo mejor y de lo peor con los suyos. Los recuerdos de la hija mediana, afincada en Nueva York y prometida con un joven de buena posición, sirven para introducir los flashbacks de una infancia difícil y contrastarla con la situación familiar veinte años después.

Aunque lo hace sin estridencias, sorprende como pasa del tono de comedia afable que recorre los minutos iniciales a un drama duro y cada vez más desgarrador que lleva a los protagonistas a la confrontación.

Durante buena parte, el film mantiene una notable agilidad, dinamizando la narración con los saltos temporales y haciendo evolucionar a los personajes, además de destapar sus secretos y miserias. Sin embargo, acaba siendo reiterativo cuando toca los aspectos más truculentos, para rematar con un desenlace que echa mano de la sensiblería, como era previsible.

Sin duda, el motivo principal para recomendar su visionado pasa por el extraordinario trabajo de Woody Harrelson, encarnando a la perfección a un espíritu libre e ingenioso, pero que se deja vencer por la adicción al alcohol. En esa representación del sueño americano frustrado, de la rebelión frente al sistema y del contacto con la naturaleza, le acompaña Naomi Watts, con otra actuación de nota, demostrando que camina firme hacia una espléndida madurez actoral.

Igualmente convincente resulta Brie Larson (‘La habitación’) expresando su desazón con miradas elocuentes y recogiendo el relevo de las actrices que, de forma convincente, encarnan a la autora cuando era niña y adolescente (Chandler Head y Ella Anderson, respectivamente).

No deja de extrañar que sin ser un peliculón haya llegado a la cartelera con muy pocas copias y sesiones, en favor de otros títulos mediocres.

Ficha técnica en IMDB

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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