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Etiqueta: comedia

Crítica | Mi Familia del Norte

Diez años después del estreno, ‘Bienvenidos al Norte’ (2008) sigue siendo una referencia de la buena comedia francesa. El artífice de aquel éxito, Dany Boon, vuelve a ejercer de actor y director con una fórmula similar, pero en clave coral. El resultado no llega a ser tan tronchante como lo fue su antecesora, aunque tampoco sea completamente desdeñable. Así, junto a golpes de humor inspirados encontramos pasajes insípidos, en un film que convence en su primera hora y va decayendo en el tramo final.

El prestigioso arquitecto y diseñador Valentín D., afincado en París, finge ser huérfano ante los medios de comunicación porque se avergüenza de su familia, unos chatarreros que viven en la región más septentrional del país, cuyos rudos modales no encajan con los selectos ambientes que frecuenta. Sin embargo, verá peligrar la reputación que se ha ganado cuando sus parientes se presenten de improviso en una exposición retrospectiva de sus trabajos.

El guion explota nuevamente el tema del choque de culturas, en sentido amplio, entre urbanitas y pueblerinos, poniendo el énfasis en las distintas maneras de expresarse de unos y otros, llevándolos a situaciones ya abordadas de forma parecida en títulos como ‘La ciudad no es para mí’ (1966) o ‘Rústicos en Dinerolandia’ (1993). En este caso su mejor baza reside en la personalidad dispar que confiere a cada personaje, consiguiendo, dentro del concurrido elenco, dotarlos del gracejo preciso y singular para que el conjunto funcione.

Por otra parte, dado que el desarrollo argumental se sustenta en un conflicto que va enfrentando a diferentes protagonistas, conforme se acerca a la resolución pierde chispa para dar cabida a la vertiente emotiva, apartado que alarga en su escenificación.

De entre quienes acompañan al realizador, que también se luce delante de la cámara desplegando su habitual vis cómica, destacan especialmente Valérie Bonneton (‘No molestar’) y de los veteranos Line Renaud, François Berléand y Pierre Richard (‘En lugar del Sr. Stein’).

Estamos, pues, ante un divertimento irregular, que flojea sensiblemente en los últimos instantes.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Mi Querída Cofradía

No será, ni mucho menos, la comedia del año y probablemente a la hora de votar las candidaturas a los Goya, dentro de unos cuantos meses, este título se habrá borrado de la memoria de los académicos, a pesar de contar con un par de actrices sobradamente merecedoras de nominación. Por lo demás, estamos ante un vodevil cinematográfico que tiene varias secuencias tronchantes, igual que tira de humor rancio en momentos puntuales.

En un pueblo andaluz encontramos a Carmen, que lleva toda la vida dedicada plenamente a su cofradía, tanto que sueña con ser nombrada presidenta, pero quien gana las elecciones es Ignacio, un tipo prepotente y machista. Cuando accidentalmente el nuevo rector de la hermandad se queda inconsciente en el baño de su casa, se ve en un aprieto de difícil solución. Su hija, esposa del alcalde, y una vecina de confianza tratarán de ayudarla, y ello a pocas horas de que comience la procesión.

El guión construye con gracejo la típica intriga de enredo que avanza con el efecto de bola de nieve, concatenando circunstancias inesperadas, algunas con ligeros toques surrealistas. Tres cuartos de su ajustado y bien aprovechado metraje tienen lugar en la vivienda de la protagonista, con una puesta en escena muy teatral. Sin embargo, esta es la parte que mejor funciona, dinamizando su desarrollo con constantes entradas y salidas de personajes y detalles que incrementan el suspense de tan hilarante situación.

Al alejarse de ese marco que domina a la perfección, el film decae sensiblemente. Cuando traslada la acción a la iglesia y tiene que resolver la trama parece perderse. En esos terrenos se salva básicamente el mensaje feminista en contra de ciertas tradiciones bastante trasnochadas; una reivindicación expresada con absoluto respeto a las costumbres religiosas, evitando cualquier agravio posible de manera meritoria.

Gloría Muñoz, habitual en roles secundarios, resuelve de forma sobresaliente el tour de force que exige su papel, con una implicación digna de elogio. Junto a ella, Carmen Flores Sandoval constituye la auténtica revelación de la película, haciendo gala de tal vis cómica que cada intervención resulta descacharrante, recordando, guardando las distancias, a la desaparecida Chus Lampreave en las colaboraciones con Pedro Almodóvar. Por esta actuación fue justamente galardonada en el pasado Festival de Málaga. Son igualmente apreciables las aportaciones de Pepa Aniorte, Manuel Morón y Joaquín Núñez.

No es para echar cohetes, pero, sin grandes recursos, consigue un aceptable divertimento.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Invitación de Boda

El choque generacional y cultural se desarrollan de manera entrañable y amena en esta producción aparentemente localista, pero cuyos contenidos son fácilmente extrapolables a distintos ámbitos. El hecho de que se situé en Israel permite esbozar con mayor claridad las diferencias entre Oriente Medio y Occidente a través de un relato sereno y equilibrado en clave paternofilial, donde se contraponen dos caracteres reconocibles y amables, pese a sus pequeñas y continuas desavenencias.

El joven Shadi regresa a Nazaret con el fin de asistir a la boda de su hermana. Hace tiempo que se marchó a vivir a Italia para trabajar como arquitecto. Allí ha encontrado el amor y ha adquirido una mentalidad más abierta. Ahora, durante unos días, se dedicará a repartir las invitaciones de las nupcias a amigos y familiares acompañando a su padre, un venerable maestro que no ve con buenos ojos que se haya distanciado de los suyos y discrepa de sus novedosas ideas.

El film, con hechuras propias de una road movie urbana, comprime en una sola jornada la acción y aprovecha cada secuencia para escenificar conflictos de calado, pecando de ambicioso, pero siendo elocuente a la hora de argumentar posiciones de difícil conciliación: las tradiciones ancestrales tropiezan con los pensamientos modernos y liberales, que ven en ellas costumbres caducas; el sentimiento terruñero choca con el espíritu aventurero y mundano, y la idiosincrasia oriental con la occidental.

Con todo, todavía se atreve a extender sus intenciones a otros terrenos. Así el guion caracteriza perfectamente a los protagonistas y destapa sus íntimos secretos y las heridas compartidas, vinculadas a una esposa y madre que abandonó el hogar muchos años atrás. A ello suma la circunstancia de que son palestinos, por lo que deben sobrellevar la opresión del gobierno judío.

Sin un gran despliegue de medios, dibuja un panorama que no tiene desperdicio, transitando de cuestiones particulares a problemas generales. Esa es su mejor virtud y a la vez su propósito, porque la resolución carece del veredicto que dirima tan razonable confrontación y opta por el cierre justo y afable que merece la película; ya que aquí lo importante no es tanto el destino como el camino.

Resulta loable la desenvoltura que muestra el veterano Mohammad Bakri, imbuyendo de naturalidad al personaje que encarna, a quien le da réplica su hijo de verdad, el también actor Saleh Bakri. Ambos crean la química idónea para sostener la historia desde el principio hasta el final.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Cada Día

El original planteamiento de esta comedia romántica daba mucho más juego del que al final le saca el guion. Es una lástima que, aunque toda la historia pivota en torno a un elemento sorprendente y a priori, imprevisible, acabe desviándose hacia manidos tonos remilgados, e incluso pierda su capacidad para asombrarnos. No obstante, el resultado es, cuanto menos, una cinta entretenida y dirigida fundamentalmente al público adolescente, dejando en los adultos la sensación de haber desaprovechado una interesante premisa.

Rhiannon tiene en su novio del instituto la vía de escape a la crisis por la que atraviesan sus padres, pese a que no le presta la atención que le gustaría. Todo cambia el día en que lo encuentra muy diferente, mostrándose sumamente atento con ella. Poco después sabrá que fue poseído por una sensible alma errante, que cada 24 horas ocupa el cuerpo de una persona distinta; lo cual no impedirá que entre ambos comience a surgir una atracción irreprimible.

Además de lo apuntado, el mensaje inspirador del relato y de la novela en que se basa, obra de David Levithan, no acaba de aflorar con la emoción y significación que merece. Esa noble idea de poner en valor la belleza interior y no la física, se plasma de forma irregular, porque la protagonista siempre comparte los instantes de mayor intensidad emocional con chicos de buena apariencia.

Coartada por los parámetros clásicos y nada transgresores, a lo largo de la película apenas se atisba la complacencia con relaciones que se aparten de los modelos tradicionales. Ello también se aprecia en la resolución, a la que incorpora un ligero aire emotivo, para terminar optando por una fórmula políticamente correcta.

Angourie Rice (‘La seducción’) conduce el film con soltura y frescura en un rol de exigencia limitada, en el que encaja perfectamente. Del numeroso elenco de jóvenes actores que dan vida a los personajes en quienes recala el inquieto y enamoradizo espíritu, destacan Lucas Jude por su simpatía y vis cómica y el desenvuelto Owen Teague. Por otra parte, María Bello realiza pequeñas intervenciones y aporta lo justo.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Noche de Juegos

La sucesión de momentos absolutamente descacharrantes de esta comedia de enredo, sostenida por argumentos propios de un thriller convencional, hacen de ella un estreno muy recomendable que asegura el divertimento de principio a fin. La agilidad con que se desarrolla y el ingenioso sentido del humor que vuelca en cada gag invitan a disfrutarla entre sonrisas y carcajadas.

Funciona prácticamente como una película coral, siendo fundamental el trabajo realizado en la adecuada caracterización de los personajes, a quienes no se priva de ridiculizar, explotando hábilmente sus debilidades; de manera que todos realizan aportaciones destacadas cuando intervienen.

Nos presenta a varias parejas que habitualmente se reúnen para pasar la noche con algún juego de mesa. El hermano acomodado de uno de los participantes, después de estar varios años fuera, se une a tan lúdicas veladas y les propone una fórmula interactiva, donde la ficción y la realidad se confunden en un reto que consiste en resolver un supuesto secuestro.

El guion trufa el relato con inesperados acontecimientos que sorprenden tanto a los protagonistas como a los espectadores, que se convierten en concursantes a distancia. La trama va creciendo y concatenando situaciones cada vez más explosivas, pero siempre manteniendo la coherencia y sin abandonar el sarcasmo al sacar a luz los secretos, frustraciones y obsesiones de este grupo de amigos que transitan de la mentira a la verdad y viceversa; además introduce diversas referencias cinematográficas con chispeantes matices irónicos.

Rachel McAdams y Jason Bateman, dos habituales del género, se compenetran a la perfección y demuestran dominar sus respectivos papeles. Kyle Chandler (‘El lobo de Wall Street’) cambia de registro y está a la altura. Sin embargo, quien se lleva la palma es Jesse Plemons (‘Los archivos del Pentágono’) en un rol inicialmente secundario, el del policía seco que fue excluido de las animadas sesiones nocturnas por sus vecinos. Cuando aparece en escena, especialmente en los últimos compases, resulta completamente tronchante, efecto que logra por su desafiante presencia, lo que contrasta con las circunstancias en que se ve envuelto.

Para no perderse nada y poder reírse hasta el final, hay que esperar a que terminen los títulos de crédito y atender al chiste de cierre, merece la pena.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Las Leyes de la Termodinámica

No se puede negar la originalidad del planteamiento, ni la notable factura técnica que evidencia la puesta en escena de esta agridulce comedia romántica. Ahora, también es patente que lo elevado de sus pretensiones causan el efecto contrario al deseado y la hacen difícil de digerir en muchos momentos, bien porque entra en bucle o se pierde en reiteradas disquisiciones científicas.

Prácticamente como si se tratara de un documental, introduce los testimonios de diferentes investigadores acerca de las leyes de la termodinámica y de los factores que las condicionan, para acto seguido realizar una transposición de su aplicación al terreno de las relaciones sentimentales, en lo que es un comienzo prometedor.

A modo de ejemplo escoge a Manel, profesor de física en prácticas, que accidentalmente conoce a una cotizada modelo y actriz de quien se enamora de ipso facto, a pesar de tener pareja. Este encuentro dará pie a diversas reacciones en cadena que irán condicionando su futuro inmediato de manera imprevisible aunque él trate de darle un significado lógico a todo lo que ocurre atendiendo a los postulados de la ciencia.

El guion, acertadamente, va alternando distintos planos temporales en los que contrasta el comportamiento de los protagonistas ante las mismas circunstancias según la posición que ocupan. Sin embargo, termina abusando de este y otros recursos que toman un cariz retórico. Ello provoca que el desarrollo del hilo conductor de la película se atasque y pierda la chispa del inicio. Además, curiosamente, acaban aportando más toques de humor los personajes secundarios que los principales

Frente al excelso manejo de la cámara que domina a la perfección su director, Mateo Gil y a la inspirada banda sonora compuesta por Fernando Velázquez, nos encontramos un plantel de actores que rinde de forma desigual. Vito Sanz nunca le da el punto de equilibrio y entidad que merecía su papel. Berta Vázquez sale mejor parada gracias a la naturalidad y frescura con que se desenvuelve. Por su parte, Chino Darín repite en un perfil de seductor que ya se está convirtiendo en demasiado habitual y Vicky Luengo resulta un grato descubrimiento; mientras que Irene Escolar y Josep Maria Pou cumplen sobradamente en sus pequeñas intervenciones.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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