Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Etiqueta: criticas

Crítica | Las Leyes de la Termodinámica

No se puede negar la originalidad del planteamiento, ni la notable factura técnica que evidencia la puesta en escena de esta agridulce comedia romántica. Ahora, también es patente que lo elevado de sus pretensiones causan el efecto contrario al deseado y la hacen difícil de digerir en muchos momentos, bien porque entra en bucle o se pierde en reiteradas disquisiciones científicas.

Prácticamente como si se tratara de un documental, introduce los testimonios de diferentes investigadores acerca de las leyes de la termodinámica y de los factores que las condicionan, para acto seguido realizar una transposición de su aplicación al terreno de las relaciones sentimentales, en lo que es un comienzo prometedor.

A modo de ejemplo escoge a Manel, profesor de física en prácticas, que accidentalmente conoce a una cotizada modelo y actriz de quien se enamora de ipso facto, a pesar de tener pareja. Este encuentro dará pie a diversas reacciones en cadena que irán condicionando su futuro inmediato de manera imprevisible aunque él trate de darle un significado lógico a todo lo que ocurre atendiendo a los postulados de la ciencia.

El guion, acertadamente, va alternando distintos planos temporales en los que contrasta el comportamiento de los protagonistas ante las mismas circunstancias según la posición que ocupan. Sin embargo, termina abusando de este y otros recursos que toman un cariz retórico. Ello provoca que el desarrollo del hilo conductor de la película se atasque y pierda la chispa del inicio. Además, curiosamente, acaban aportando más toques de humor los personajes secundarios que los principales

Frente al excelso manejo de la cámara que domina a la perfección su director, Mateo Gil y a la inspirada banda sonora compuesta por Fernando Velázquez, nos encontramos un plantel de actores que rinde de forma desigual. Vito Sanz nunca le da el punto de equilibrio y entidad que merecía su papel. Berta Vázquez sale mejor parada gracias a la naturalidad y frescura con que se desenvuelve. Por su parte, Chino Darín repite en un perfil de seductor que ya se está convirtiendo en demasiado habitual y Vicky Luengo resulta un grato descubrimiento; mientras que Irene Escolar y Josep Maria Pou cumplen sobradamente en sus pequeñas intervenciones.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario

Crítica: La Cena

“Para este viaje no hacían falta tantas alforjas” es un refrán perfectamente aplicable a esta incómoda e irritante película que se pierde entre varias subtramas, diluyendo el único conflicto interesante que plantea. La adaptación de la novela homónima de Herman Koch, que ya ha tenido otras dos discretas adaptaciones a la gran pantalla, se proyecta con dispersión y arranca con una narración sesgada, provocando desconcierto en lugar de generar interés por aquello que oculta durante la primera parte del metraje.

Un congresista, candidato a gobernador y su arisco hermano menor, que parece estar enfadado con el mundo, se reúnen, acompañados de sus respectivas esposas, en uno de los restaurantes más lujosos de la ciudad. El verdadero motivo de la cena es abordar un delicado problema familiar que les afecta a ellos y a sus respectivos hijos adolescentes.

El discurso nunca acaba de centrarse y va dando bandazos, introduciendo flahsbacks que nos muestran de forma aleatoria la cara amarga de los personajes, acercándonos a sus problemas y desequilibrios, o bien sacándolos continuamente del comedor con cualquier pretexto, lo que dificulta el adecuado seguimiento del relato. La cosa no prospera mucho cuando están los cuatro sentados alrededor de la mesa porque entonces acaparan la atención discusiones y reproches cuyas razones tardamos en conocer en unos casos, mientras que en otros quedan definitivamente difusas.

Cuando, por fin, la intriga adquiere un mínimo de consistencia, salen a la luz dilemas morales y sociales de calado y proyección que se prestan a un tratamiento más determinante y a trasladar al espectador esos mismos bretes si se viera en la situación de los protagonistas. Sin embargo, su resolución aturrullada y nada clarificadora impide que así sea, desaprovechando el potencial de su argumento principal.

Nada se puede reprochar a los actores, a quienes se les ven plenamente implicados, sacando lo mejor de sí en el marco de un guion desafortunado y difícil de digerir. Especial mención merece el esfuerzo de Steve Coogan para meterse en un papel exigente; pero no le van a la zaga Laura Linney, Richard Gere, Rebecca Hall e incluso Chloë Sevigny, haciéndose valer en un rol secundario.

Este título se presenta como alternativa adulta a las propuestas navideñas de la cartelera, pero sus 120 minutos se pueden atragantar igual que una caja de polvorones.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova.

Deja un Comentario

Star Wars: Los Últimos Jedi

Podría pensarse que si ‘Star Wars: El despertar de la Fuerza’ (2015) era un trasunto remozado del film de 1977, este episodio seguiría la senda apuntada y depararía una reinterpretación de ‘El imperio contraataca’ (1980). Sin embargo, constituye una grata sorpresa apreciar que no es exactamente así, aunque son numerosos los guiños hacia el que está considerado el mejor título de la saga.

Más allá de ello, logra componer impecablemente la transición entre el universo de referencia creado por sus tres predecesores, cerrándolo prácticamente con los honores que merece, y unos dignos sucesores, avanzando en los argumentos cuya resolución deberá completarse en 2019, en lo que, visto lo visto, supone un reto de altura.

La historia se retoma justo en el punto en que terminaba la anterior y desde el inicio va simultaneando el seguimiento de los diferentes protagonistas. Por un lado, explota en profundidad la relación entre el veterano maestro Jedi y su discípula, imbuida de una palpable tensión dramática, e incorpora un recurso narrativo sorprendente que abre incógnitas y eleva la atención por el devenir de la joven Rey.

Por otra parte, cuando pone la mirada en sus amigos y en los últimos guardianes de la Resistencia, la película entronca con sus orígenes y se explaya en secuencias de acción vibrante, llevando a estos héroes a situaciones extremadamente delicadas. Tal vez, en esta parcela, se podría haber recortado algo de metraje para evitar sus 150 minutos de duración, dos horas y media matizadas, no obstante, por una parte final absolutamente cautivadora.

Entre las novedades destacadas, junto a giros en la intriga de todo punto inesperados y las continuas pinceladas cómicas, hay que señalar la subtrama que nos transporta a una especie de Las Vegas galactica. Pese a que su introducción en el relato se antoja cogida por los pelos, el resultado que depara en la pantalla lo compensa sobradamente, además de servir para incorporar a un personaje que da mucho juego.

El tercio final es sin duda arrebatador, fusionando viejas referencias y escenarios conocidos con momentos trepidantes, sin descuidar el fondo que sustenta al conjunto, que incluso entre tanta agitación sale plenamente reforzado.

La música de John Williams actúa como otro apreciable elemento vertebrador en ese relevo generacional definitivo, recuperando leitmotivs clásicos, con diferentes variaciones, cuya audición por sí sola es suficientemente ilustrativa, y deleitándonos, a la vez, con otros motivos de nuevo cuño, algunos no tan retentivos pero eficaces en su cometido.

A los actores principales se les ve asentados completamente en sus respectivos papeles, dando una prestancia, si cabe, superior a la primera vez que los asumieron y haciendo valer las razones de sus ascendentes carreras: Daisy Ridley (‘Asesinato en el Orient Express’), Oscar Isaac (‘La promesa’, ‘Suburbicon’), John Boyega (‘Detroit’) y Adam Driver (‘Paterson’, ‘El secreto de los Logan’), conforman ya un reparto de plenas garantías.

Les arropan veteranos como un notable Mark Hamill, que invita a preguntarnos por qué su carrera no ha sido más fructífera y la desaparecida Carrie Fisher, justamente homenajeada antes de los créditos; ambos consiguen tocar la fibra sensible de los nostálgicos. De entre las incorporaciones al elenco, se hace valer el camaleónico Benicio del Toro, un acierto del casting, a quien se suma una correcta Laura Dern, en un rol de perfil bajo.

El cambio de director, de J.J. Abrams a Rian Johnson, si se nota en algo es para bien porque ha logrado cumplir con las elevadas expectativas de los incondicionales de ‘La guerra de las galaxias’.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova.

Deja un Comentario

Crítica: Oro

Partiendo de una novela corta del escritor Arturo Pérez-Reverte, llega a las pantalla esta producción española, irregular en su conjunto pese a contar con una excelsa puesta en escena. El film deja sensaciones encontradas aun siendo innegable el esfuerzo y los medios invertidos, lo que se evidencia desde las primeras imágenes, incluso basta con mirar el cartel y ver el extraordinario elenco para percatarse de ello.

La historia está inspirada en las expediciones que lideraron conquistadores españoles como Pedro de Ursúa o Lope de Aguirre, a quien Werner Herzog ya dedicó la notable ‘Aguirre, la colera de Dios’ (1972). Así, nos lleva hasta el corazón de la selva amazónica, donde un grupo de soldados trata de encontrar ‘El Dorado’ sorteando distintas adversidades.

Ya en sus primeros compases se advierte la impronta tanto del autor de la obra, que ha colaborado en la escritura del guion, como de su director Agustín Díaz Yanes; lo que se traduce en unos diálogos impregnados de matices literarios que casan a la perfección con los protagonistas y la época y con la espléndida factura técnica de la película.

El inicio es prometedor y nos introduce en el relato a través de una ilustrativa descripción, determinante en el devenir de los acontecimientos, de estos codiciosos aventureros, cegados por el afán de conseguir fama y fortuna, cuyas permanentes rencillas parecen condicionadas por sus distintos lugares de procedencia; en lo que es también una discreta ironía que no ha perdido vigencia.

Sin embargo, a medida que se desarrolla su odisea pierde vigor, haciéndose previsible y cediendo terreno a las secuencias violentas. La narración se contagia de la desesperanza que embarga a los expedicionarios y se torna monotemática. Solo el episodio en que encuentran a un veterano compatriota que ha echado raíces en un poblado oxigena ese tono pesimista.

Por otra parte, la fotografía y el vestuario merecen una mención destacada y son esenciales para acercar al espectador a la acción. Igualmente, es fundamental el empaque que confieren a los distintos personajes los indiscutibles intérpretes que conforman el reparto. Si bien tienen más peso actores como Raúl Arévalo, Óscar Jaenada, Bárbara Lennie y José Coronado, no se puede dejar de reconocer las aportaciones de quienes les acompañan: Luis Callejo, Anna Castillo, un destacado José Manuel Cervino, Antonio Dechent, Andrés Gertrudix, Diego París y Juan José Ballesta entre otros, además de Juan Diego en una pequeña pero lucida intervención.

Ficha técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario

Críticas: Spoor (el Rastro)

De la mano de la realizadora Agnieszka Holland (‘Europa, Europa’) llega este thriller con trasfondo dramático y la loable intención de denunciar la caza indiscriminada de animales. Sin embargo, a base de ser tan reiterativo y contundente en ese propósito y de contagiarse del temperamento de su protagonista, acaba ofreciendo una propuesta demasiado agitada e incomoda.
Agniezka HollandNos lleva hasta las afueras de una pequeña población polaca donde vive una ingeniera de caminos ya jubilada, amante de la naturaleza. Desde tiempo atrás tiene una guerra personal contra los cazadores que se mueven por la zona. Sus rutinas se ven alteradas, primero por la desaparición de sus dos perras y más tarde por la muerte violenta de su vecino a la que seguirán otras más.
Los buenos mimbres que maneja eran susceptibles de haberse aprovechado mejor para ofrecer un relato de mayor solidez; pero se pierden en las formas aplicadas, muchas de ellas, sin duda, originales y rompedoras, como sucede con la singular y hasta machacona utilización de la banda sonora que, por otra parte, también contiene hermosos pasajes melódicos. No en vano, la película fue galardonada en el Festival de Berlín con el premio Alfred Bauer, en reconocimiento a un trabajo que abre nuevas perspectivas en el arte cinematográfico.
A veces, parece dispersarse o entretenerse en exceso en secuencias que se apartan la intriga para irse por unos derroteros que aportan poco o nada a la trama, en ocasiones con intención de incorporar notas de humor que no siempre resultan eficaces.
La resolución da un paso más en esa dirección. Sin poner en entredicho el objetivo, para culminar esta especie de alegato refuerza el mensaje llevando la historia a los terrenos de la hipérbole y dejando elementos para el debate al finalizar la proyección.
Técnicamente, la fotografía se luce y se vale la estructura del film, dividido en los capítulos que marca un calendario de vedas, para hacer brillar los bellos y fríos paisajes donde se desarrolla.
La actriz Agnieszka Mandat-Grabka asume un papel muy exigente y aunque, atendiendo al guion, parece pasada de vueltas en momentos puntuales, hay que reconocer su comprometida interpretación.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova
Deja un Comentario

Crítica: En Cuerpo y Alma

Desde Hungría llega la película ganadora del Oso de Oro en el último Festival de Berlín; un premio que se antoja excesivo tras su visionado, sin dejar de reconocer los valores contenidos en la singular historia romántica que pone en escena. El tratamiento, casi poético, que realiza de aspectos muy humanos, tomando como eje del relato a dos personas emocionalmente aisladas, está imbuido de sutileza, aunque en esa intención de avanzar con tanto tacto roza permanentemente el distanciamiento y la frialdad.

En un matadero bovino entra a trabajar una supervisora de la Administración. La chica llama la atención por su carácter introvertido y la rectitud en la aplicación de las normas. La única persona con la que se atreve a mantener cortas conversaciones es el responsable del establecimiento, un hombre tranquilo y solitario que padece una minusvalía.

El film acierta en la caracterización de los protagonistas, logrando insuflarles de un toque entrañable, pese a que en sus respectivos entornos sufren de evidentes carencias afectivas e intentan sobrellevar sus complejos como pueden. Por otra parte, no deja de ser ocurrente la fórmula mediante la que los va aproximando poco a poco, vertebrada mediante un componente onírico que prácticamente emparenta con el realismo mágico. Este recurso, que es básicamente un pretexto, se utiliza, sin embargo, con insistencia y empece una mayor agilidad narrativa.

Otro aspecto que llama la atención es el contraste entre las explícitas imágenes sanguinolentas del desolladero y las alegorías y la contención con que aborda este romance especial; una contraposición cuanto menos curiosa y atrevida.

Alexandra Borbély, como una joven que intenta superar las secuelas del autismo infantil, realiza una loable interpretación, pero no menos elogios merece Géza Morcsányi. Ambos, aun asumiendo registros aparentemente bien diferentes, logran hacer creíble la química que surge entre ellos. Mientras que las agradecidas notas cómicas corren a cargo de Zoltán Schneider y Rénka Tenki, encarnando a una psicóloga sin igual.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario
Ir a la barra de herramientas