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Etiqueta: indie

Crítica | Lucky

Harry Dean Stanton llena de humanidad esta sencilla historia que aporta reflexiones sobre el ocaso de la vida, en una película pequeña y que paradójicamente sirve de homenaje al actor, quien murió poco después de finalizar el rodaje. Es precisamente su interpretación el pilar fundamental del film, al impregnar de naturalidad y realismo cada secuencia; lo que tampoco es de extrañar si tenemos en cuenta que el protagonista está inspirado parcialmente en su propia biografía y además, le acompañan varios amigos en el reparto.

Lucky es un anciano sin familia que nunca se siente solo, ya que es muy querido por los vecinos del pueblo sureño en el que reside. Todos los días realiza ejercicios de gimnasia, acude a la misma cafetería y por las noches charla con los clientes del club nocturno que frecuenta. Sin embargo, cuando sufre un repentino mareo y acaba con sus huesos en el suelo empieza a tomar conciencia de que el final se acerca.

Con este argumento, el guion alterna ironías con certeras reflexiones imbuidas siempre de un espíritu vitalista y en ocasiones poético, intentando desdramatizar la pérdida y la muerte para acercarse a ello como algo ineludible y necesario.

Si bien el desarrollo del relato transcurre sin grandes altibajos y fluye con serenidad, sorprende con escenas emotivas, especialmente en los últimos compases, hasta llevarnos a un cierre que incluye un pequeño y simpático gag.

Por otro lado, se debe hacer mención de su correcta realización y más si se tiene en consideración que supone la ópera prima de John Carroll Lynch, secundario de peso habitual (‘Gran Torino’, ‘Zodiac’, ‘El fundador’), que se pasa a la dirección y demuestra un solvente manejo de la cámara y la capacidad para trasladarnos tanto la aridez de los parajes donde sitúa la acción como la afabilidad de sus gentes.

En el elenco encontramos las participaciones destacadas del cineasta David Lynch, y de los veteranos Barry Shabaka Henley, Ed Begley Jr. y Tom Skerritt, quienes aprovechan sus breves intervenciones.

El cinéfilo disfrutará con esta joya de aroma indie, estrenada en menos salas de las que merece.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Lady Bird

5 nominaciones a los Óscar, incluida la de mejor película, constituyen un regalo excesivo para esta cinta independiente, que si no fuera por esas candidaturas pasaría como un estreno aceptable, incluso notable si se quiere y nada más. A lo largo del año hemos tenido muestras de cine indy muy superiores, y no es que estemos ante un título despreciable, pero resulta bastante engañoso dejarse llevar por estos inmerecidos reconocimientos que se anuncian con grandes letras.

Lo que nos ofrece básicamente es la historia de una adolescente inconformista y rebelde (como cualquier otra) que está más próxima a la figura del “patito feo” que a la de la chica popular y rica de la clase. Es decir, parte de argumentos ya llevados a la pantalla en muchas ocasiones para hablar de experiencias y descubrimientos propios de esa etapa de la vida y, por supuesto, del choque generacional. Algo que hacía a las mil maravillas, por ejemplo, la nunca suficientemente reconocida ‘Las ventajas de ser un marginado’(2012).

La profundidad con que trata a los personajes le da un plus de calidad a esta propuesta que se desarrolla de forma ligera, encadenando alegrías y desengaños, amores y rupturas y roces con la familia. Especialmente este último apartado está tratado con mayor acierto. Los encontronazos dialécticos entre la protagonista y su madre le dan una loable hondura emocional que no tiene en las demás facetas. Es ahí donde también se da cabida a otra figura de peso en el relato, la del padre comprensivo. Afortunadamente el guionista, consciente de cual es su punto fuerte, se sirve de él en el tramo final para intentar dejar buenas sensaciones en el espectador, pese a que su resolución se antoja cortante.

Saoirse Ronan, como hiciera ya en ‘Brooklyn’ (2015), muestra una madurez interpretativa envidiable; pero se ve eclipsada por el gran trabajo de los veteranos Laurie Metcalf y Tracy Letts, con quienes comparte las secuencias más destacadas del film. La aportación del resto de jóvenes promesas es bastante desigual: con discreción pasa Timothée Chamalet, el aplaudido actor de ‘Call me by your name’; queda algo por encima Lucas Hedges (‘Manchester frente al mar’, ‘Tres anuncios en las afueras’); mientras que a ambos les supera de largo Beanie Feldstein.

La actriz Greta Gerwig (‘Frances Ha’) debuta en solitario como directora, y salda la experiencia con nota, pero, desde luego, no tan alta como la que ha obtenido.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | The Florida proyect

La original propuesta de esta producción de aires independientes tiene el don de atraer la atención con una historia fútil y ligera que solo alcanza a adquirir una entidad bien estructurada en su último tramo.

La cámara nos lleva, de la mano de las correrías de unos niños, al corazón de un edificio de apartamentos que parece estar en mitad de ninguna parte; un motel de Orlando cercano a Disney World en el que viven personas muy humildes. En ese marco se centra inicialmente en seguir a estos chicos, auténticos diablillos deslenguados, que alternan juegos con travesuras durante sus vacaciones estivales. No obstante, poco a poco va abriendo la perspectiva a la triste realidad que soportan sus mayores hasta resultar elocuentemente dramática.

La frescura que irradia la película llega por la desenvoltura de los pequeños, en quienes contrasta su precocidad, el inconsciente gamberrismo y la mala educación con detalles que en ocasiones les hacen ser graciosos y entrañables. Sin embargo, con loable habilidad, el relato va desviando la mirada, cada vez más, hacia los adultos y concretamente a las familias rotas, madres solteras y jóvenes, con pocos o nulos ingresos, que tratan de salir adelante cada día. Así, casi sin darnos cuenta, desemboca en situaciones desgarradoras, agrias y duras, para rematar de forma contundente, aunque matizando la secuencia de cierre para dejar sensaciones agridulces.

Entre todos se hace de valer la figura del conserje, otra de las genialidades del film, al que el guion deja sabiamente en un aparente rol secundario, a la vez que le imprime cierta sensación de omnipresencia. Este tipo con aires paternalistas, nunca reconocido por los huéspedes, antes al contrario, es como un guardián que vela por ellos; un rol extraordinariamente interpretado por Willem Dafoe, poco habitual en estos registros, que justifica sobradamente su nominación al Óscar.

El otro punto fuerte, sin duda, pasa por el desparpajo de Brooklyn Prince, a sus 7 años (alguno menos en el rodaje) se muestra desbordante y acumula ya varios galardones bien merecidos. Aquí hace dudar al espectador sobre si realmente está actuando o es ella misma. En cualquier caso, resulta imposible no quedarse boquiabierto y difícil reprimir las ganas de aplaudirle cuando acaba la proyección, aunque su personaje no sea precisamente un ejemplo. Finalmente, también es digna de mención la participación Bria Vinaite, la actriz de origen lituano debuta con honores en la gran pantalla bajo la dirección de Sean Barker.

Desde luego no estamos ante un estreno comercial recomendable abiertamente, pero cualquier aficionado al cine indie lo apreciará en su justa medida.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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