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Etiqueta: mark rylance

Crítica | Ready Player One

Steven Spielberg vuelve a destapar el tarro de las esencias y tras la brillante ‘Los archivos del Pentágono’ (2017) regresa al terreno de la ciencia-ficción con esta película trepidante y nostálgica, dirigida tanto al público juvenil como a aquellos adultos que disfrutaron de la adolescencia en los 80.

La premisa de la historia parece sacada de ‘Charlie y la fábrica del chocolate’ y es que está basada en otra novela inspirada a su vez por la obra de Roald Dahl, un best seller firmado por Ernest Cline, que traslada la acción al 2045. En los suburbios de Columbus (Ohio) encontramos a Wade Watts, un virtuoso de los modernos videojuegos interactivos con los que se puede acceder a una vida diferente y embarcarse en aventuras extraordinarias. Cuando el creador de OASIS, la empresa líder del sector, fallece sin herederos, se pone en marcha el dispositivo que él mismo había previsto: quien dentro de sus fantásticas creaciones encuentre tres llaves ocultas y el secreto que esconden pasará a dirigir la fastuosa corporación. Este chico humilde se dispondrá a conseguirlo, enfrentándose a los expeditivos métodos de la compañía competidora por hacerse también con el control de su rival.

El film es esencialmente un entretenimiento completo, pese a que se sostiene en una visión del futuro, a poco que pensemos, tan desalentadora como probable con una sociedad adicta a las ficciones proporcionadas por dispositivos electrónicos. El excepcional director, como hiciera en ‘A.I. Inteligencia Artificial’ (2001), ejerce de Julio Verne y aprovecha su desbordante imaginación para proyectarse hacia el mañana y lo hace, paradójicamente, con la vista puesta en recuerdos que pertenecen a más de una generación, en lo que constituye una de sus genialidades. No obstante, termina matizando los argumentos que maneja alegremente y se redime con un redundante mensaje final ante lo que podría ocurrir en un mundo enganchado a universos virtuales, recordando que la realidad siempre es mejor porque es lo único real.

Desde los primeros instantes la historia no da tregua y a medida que va avanzando gana en intensidad con la incorporación de nuevos personajes de entidad que descargan el peso del protagonista y deparan un agradecido tono coral, aunque el villano desentone en ocasiones. Además, se debe aplaudir la habilidosa incorporación del repertorio de referencias y homenajes a elementos de todo tipo que fueron muy populares hace casi cuatro décadas, incluyendo la acertada selección de canciones pop que marcaron los éxitos de grupos e intérpretes como Blondie, A-ha, Prince, Depeche Mode, Tears For Fears, The Buggles, etc.

El despliegue visual se sustenta en un enorme trabajo sobre aplicaciones infográficas y en la utilización de la técnica de captura de movimiento, con unos resultados impresionantes que embargan por completo la atención del espectador. A ello se une la banda sonora de Alan Silvestri (‘Regreso al futuro’, ‘Depredador’); quien fuera un discípulo aventajado de John Williams responde a las elevadas exigencias de esta producción.

La apreciación de la aportación actoral queda condicionada por ese derroche de efectismos digitales entre los que se mueven. Aun así hay que destacar la participación de los jóvenes Tye Sheridan (‘Mud’) y Olivia Cooke (‘Yo, él y Raquel’), arropados por el oficio de Mark Rylance (‘El puente de los espías’, ‘Dunkerque’), quien se presenta con un aspecto sorprendente y el carisma de malvado de Ben Mendelsohn (‘American Kingdom’, ‘Rogue One: Una historia de Star Wars’), que aquí exagera un tanto su registro hasta flirtear con lo grotesco.

130 minutos de diversión asegurada para niños y mayores, que hacen de este estreno una oferta ideal para disfrutar en familia.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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