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Etiqueta: Marvel

Crítica | Han Solo: Una Historia de Star Wars

Cuando Disney adquirió los derechos de la saga galáctica, sus rectores vieron las enormes posibilidades de maximizar el filón de esta franquicia; por lo que desde esa posición meramente crematística (algo parecido sucede con los superhéroes de Marvel) hay que entender el goteo de spin-offs como el que nos ocupa. Indudablemente constituyen un reclamo para los millones de fans del universo cinematográfico creado por George Lucas, pero debe comprenderse que su realización, casi en cadena, no los puede acercar a las excelencias de los títulos más dignos y emblemáticos de ‘Star Wars’. Teniendo esto en consideración, cabe rebajar las exigencias a este estreno que en líneas generales es un divertimento. No obstante, si se compara con ‘Rogue One’, de naturaleza similar, sale claramente perdiendo, además de antojarse bastante mejorable.

La historia, que no tiene descanso, cuenta los orígenes de Han Solo, el atrevido y chulesco contrabandista que conocimos en ‘La Guerra de las Galaxias’ (1978), aunque la personalidad que presenta dista sensiblemente de la figura que recordamos. Tras un arranque titubeante, va adquiriendo consistencia conforme desarrolla la trama central: el joven piloto se alía con un grupo de ladrones para robar un peligroso y valioso cargamento. Su propósito es obtener parte de la recompensa y volver a los peligrosos suburbios de la ciudad en la que creció con la intención de liberar a su amada de la mafia; sin embargo, varios contratiempos e imprevistos alterarán esos planes.

Los puntos fuertes del guion residen en ir descubriendo como se van incorporando al protagonista los elementos visibles que le caracterizan, incluyendo a sus habituales compañeros de viaje, compensando parcialmente las carencias advertidas en su perfil. Dejando al margen ese apartado, la aventura sigue un camino descendente, decepcionando en su resolución y aun en mayor medida con una de sus últimas secuencias que descoloca.

En los apartados técnicos, a diferencia de otras entregas, adquieren especial relevancia los escenarios naturales (parajes de Fuerteventura y de los Dolomitas han servido de plató del rodaje), que se integran adecuadamente en la intriga; lo que confiere a esta propuesta un sello particular y novedoso. En cuanto a la banda sonora, el enérgico leitmotiv compuesto por John Williams se deja notar, si bien en ocasiones se abusa de la utilización de la música.

Era difícil que Alden Ehrenreich (‘¡Ave, César!’) o cualquier otro interprete alcanzará a tener el carisma de Harrison Ford en sus tiempos mozos; pese a ello hay que reconocer que se esfuerza en estar a la altura. Mucho mejor queda Donald Glover, convincente en el rol de Lando Calrissian, haciendo olvidar a Billy Dee Williams. Woody Harrelson asume un papel que parece pensado para él, al que le presta unos registros que domina plenamente. Menos afortunadas resultan las planas participaciones de Emilia Clarke y de Paul Bettany, que encarna a un villano inconsistente.

Atendiendo a la dirección de Ron Howard (‘Cocoon’, ‘Willow’, ‘Llamaradas’, ‘Una mente maravillosa’, ‘Apolo 13’, ‘Cinderella man’, etcétera), quien se puso al frente de la producción una vez comenzada, se podía esperar una película sobresaliente, pero no es exactamente así.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Deadpool 2

Quienes conociendo al personaje acudan a las salas, apreciarán que esta secuela supera a su predecesora en muchas facetas, lo cual es reconfortante incluso para aquellos a los que no convenció completamente la irrupción del superhéroe más gamberro de Marvel. Los responsables de su adaptación a la gran pantalla parecen haber tomado conciencia de la necesidad de mejora y superación y han conseguido armar una propuesta nada desdeñable.

Resulta paradójico que cuando en las taquillas arrasa ‘Vengadores: Infinity War’, se presente Deadpool dispuesto a darle réplica moviéndose por unos derroteros bien diferentes. La aventura que protagoniza esta especie de “Torrente con mallas” viene cargada de comicidad y acción digerible. Solo peca de excederse en los alargados compases finales. No obstante, este reparo queda compensado con la retahíla de gags ingeniosos subidos de tono, guiños con toques nostálgicos, un sinfín de referencias cinematográficas en clave sarcástica y elevadas dosis de autoparodia.

Esta vez Wade Wilson se enfunda su peculiar atuendo con el propósito de proteger a un joven mutante, que se ha convertido en el objetivo del letal Cable. Este tipo, equipado con armas demoledoras, ha viajado en el tiempo desde el futuro para saldar deudas pendientes con el chico. A tan arriesgada misión se unirán otros valientes formando un auténtico equipo de élite (o no tanto): los ‘X-Force’.

Ya antes de los títulos iniciales asistimos a una auténtica declaración de intenciones de lo que depara el film: de manera vertiginosa concatena secuencias trepidantes en las que los tiroteos alternan con la ironía y pinceladas gore. Ello desemboca en los rompedores créditos de apertura, toda una humorada con hechuras propias de la saga ‘007’.

A partir de ahí no hay respiro. Tampoco faltan los chistes de sal gruesa, que a buen seguro espera el espectador que vio la película anterior. Así, la intensidad va creciendo hasta llegar a la cantada resolución, donde el guion se explaya y se gusta demasiado. Afortunadamente, al desenlace siguen varias escenas extras auténticamente sorprendentes, sin que debamos esperar al último fotograma para disfrutar de ellas.

Ryan Reynolds parece estar en su salsa, totalmente desatado, pero conviene señalar que el papel también tiene una elevada exigencia física. Cumple perfectamente como villano Josh Brolin; mientras que Zazie Beetz aporta el contrapunto preciso de desparpajo y frescura en un rol que pide continuidad en las próximas entregas.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Vengadores: Infinity War

Las megalómanas ambiciones de tan aparatosa superproducción acaban convirtiéndose en su punto débil. Esto no quita para reconocer sus méritos y el espectáculo visual que depara de principio a fin; sin embargo, la intriga, compleja solo en apariencia, queda por debajo de las de entregas anteriores, al menos en lo que se refiere a esta primera parte que continuará en mayo de 2019. A pesar de lo cual salen bastante airosos sus directores, los hermanos Joe y Anthony Russo, realizadores de ‘Capitán América: Civil War’, sensiblemente superior, y de ‘Capitán América: El Soldado de Invierno’.

El infame tirano Thanos se ha convertido en una terrible amenaza, dado que pretende aniquilar a la mitad de los habitantes del universo. Para lograrlo necesita reunir las seis ‘Gemas del Infinito’ ocultas en diferentes lugares, cuyas propiedades le convertirían en un ser todopoderoso. Los Vengadores tratarán de evitarlo enfrentándose a él y a sus huestes asoladoras.

Partiendo de ese argumento, en el fondo muy sencillo y que ya fue plasmado en los cómics, se ha volcado suficiente imaginación en el guion para desdoblarlo en varias subtramas con sus propios alicientes, multiplicando los focos de atención, sin que ninguna decaiga un instante. A ello se une la forma que tiene de ligar la historia con lo ocurrido en el resto de títulos de la franquicia en que han venido participando los protagonistas del nutrido elenco que aquí entra en juego. Por lo tanto, procede advertir al espectador que si recuerda lo acontecido en los últimos estrenos de Marvel, entenderá completamente los guiños y detalles que en este sentido van apareciendo.

No obstante, aun aplaudiendo el virtuosismo de un andamiaje narrativo tan trabajado, a poco que escarbemos se puede apreciar que hay mucho de artificio. A diferencia de sus precedentes, los conflictos familiares y dilemas morales, un elemento recurrente y bien tratado en esos films, ahora se minimizan. Por otro lado, la idea de la superpoblación, esta vez a escala galáctica, que ante la insuficiencia de recursos pone en peligro su propia existencia, se atisba como una excusa cogida por los pelos para sostener la motivación que mueve al implacable ‘Señor Oscuro’. Es decir, que el relato anda justo de contenidos de peso.

Al margen de ello, funciona en otros terrenos perfectamente. En el compendio de humor, acción, tensión y contrapuntos dramáticos consigue el equilibrio adecuado, evidenciando el esfuerzo titánico de sus artífices. Se ha sabido conjugar la participación de multitud de personajes y aprovechar sus mejores cualidades, dando mayor relevancia a la comicidad y carisma que transmiten algunos de ellos, lo que resulta esencial para dinamizar su desarrollo y hacer llevaderos los 156 minutos de metraje. Igualmente, en este aspecto, se acierta con la caracterización del villano e independientemente de la escasa enjundia de las razones por las cuales actúa de manera demoledora, se presenta con la entidad y contundencia que exige esta propuesta si nos atenemos a las novelas gráficas en que se basa.

Técnicamente, en cuanto a los efectos visuales, llega a ser tan sobresaliente como avasalladora, lo cual no empece el seguimiento de la narración porque ha contado con un montaje excepcional y determinante, siendo uno de sus apartados especialmente destacables. Además, la sinfónica banda sonora de Alan Silvestri está a la altura, aunque básicamente se hace de notar cuando recupera los leitmotivs conocidos.

Los actores repiten en los registros habituales y si bien se reparten el tiempo de pantalla sin solaparse, disfrutando todos de su momento de gloria, vuelven a tener más calado Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo y, en esta ocasión, también Benedict Cumberbatch, Zoe Saldana y el joven Tom Holland.

Por supuesto, tras los créditos finales, encontramos la escena adicional que esperan los fans.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Critica | Black Panther

No es esta una producción estrella de Marvel, sin que sea indigna, pero después de haber tocado el cielo cinematográfico con la transposición de las aventuras de distintos superhéroes a la gran pantalla, sabe a poco. La parafernalia visual y las formas de un personaje atractivo tratan de compensar las carencias de la historia.

Los aficionados a este tipo de films recordarán que Black Panther se dio a conocer en ‘Capitán América: Civil War’ (2016), donde se hacía de notar a pesar de ocupar un rol secundario. Así que, como ha sucedido con otras figuras emblemáticas de esta factoría, estaba cantado que iba a tener una película propia que, en la línea de lo que suele ser habitual, nos ilustra sobre sus agitados orígenes. Sin poner en entredicho la fidelidad a los cómics, no acaba de convencer, especialmente en la primera parte.

La introducción al relato es confusa, aunque todo se resume en varios enfrentamientos tribales y familiares para hacerse con el trono de Wakanda, una pequeña nación africana que encubre su verdadero tesoro: el Vibranium. Con este mineral se pueden fabricar armas demoledoras y eso despierta la avidez de poder de quienes se creen con derecho a administrarlo. En ese contexto, el joven T’Challa, legítimo heredero del trono, tendrá que afrontar diferentes desafíos.

Los elementos que hacen diferente esta propuesta son sus mayores atractivos. El hecho de que en gran parte se desarrolle en parajes naturales, se aprovecha para componer secuencias de acción vistosas. En ese marco transcurre, no obstante, una trama tan llevadera como superficial y precipitada, sostenida con endebles argumentos. Tampoco las contadas notas de humor que salpican el metraje tienen mucha gracia, deparando simplemente un largometraje necesario para completar el universo ‘Vengadores’ y bastante discreto.

El reparto lo conforman mayoritariamente actores afroamericanos, con nombres de peso: Lupita Nyong’o (‘12 años de esclavitud’), Forest Whitaker y Angela Bassett. Sin embargo, es el actor principal, Chadwick Boseman, quien parece andar justo de carisma cuando se desprende del atuendo de ‘Pantera Negra’, lo mismo que Daniel Kaluuya, alejado de las buenas sensaciones que causó en ‘Déjame entrar’ (2017).

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica: Thor: Ragnarok

Las aventuras cinematográficas del superhéroe del martillo se van superando poco a poco en espectacularidad y alicientes, y esta tercera entrega, sin duda, queda sensiblemente por encima de las anteriores. Para ello, un factor esencial reside en acompañar el desarrollo de la historia de acertadas notas de humor, casi siempre en clave de autoparodia; un recurso ya presente en ‘Thor: El mundo oscuro’ (2013) y que aquí se consolida como la fórmula idónea para aligerar tensiones, además de acercarse al espíritu de las historietas actuales.

Asgard se encuentra en manos de la despiadada y todopoderosa Hela, la diosa de la muerte, que pretende dominar el Universo comenzando por su lugar de origen, al que ha vuelto mucho tiempo después. Thor, cautivo en un planeta lejano, deberá regresar antes de que sea demasiado tarde. A su causa se acabarán uniendo unos cuantos valientes, forjando una alianza singular: ‘Los Vengativos’.

Al igual que sucede en los cómics y pensando especialmente en sus seguidores, también tienen cabida distintas figuras emblemáticas de Marvel que ya han aparecido en varias películas, e introduce referencias contenidas en títulos recientes de esta factoría, de manera que los aficionados entiendan esta producción como parte de un ambicioso proyecto global, lo que le confiere mayor entidad.

En lo que se refiere a los argumentos que maneja, consigue recrear un episodio bien estructurado, fácil de seguir y que diversifica sus puntos de atención, sin renunciar a esos continuos contrapuntos de comicidad. Para ello, el protagonista cede terreno a diferentes personajes que adquieren un peso destacable y enriquecen el conjunto.

Y por supuesto, como no podía ser de otra forma, las secuencias de acción resultan trepidantes, con un despliegue de efectos visuales eficaz, que nunca llega a ser apabullante.

Chris Hemsworth y Tom Hiddleston repiten en papeles que conocen a la perfección y esta vez se ven sorprendidos por Cate Blanchett, impecable y arrolladora como la temible villana que encarna. A ellos se suma una larga nómina de nombres que necesitan de poca presentación: Mark Ruffalo, Anthony Hopkins, Idris Elba y Jeff Goldblum, entre otros.

Al margen de quedarse en la butaca hasta que se enciendan las luces de la sala, para no perderse las consabidas escenas de propina, ocultas entre los créditos finales, es recomendable prestar atención a los sorprendentes cameos de rostros muy conocidos.

Ficha técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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