Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Etiqueta: Nonso Anozie

Crítica | 7 Días en Entebbe

Los interesantes hechos reales en que se basa esta película se prestaban a proporcionar un mejor resultado del que depara, pero una dirección pusilánime, que aplica licencias poéticas a destiempo, a buen seguro provocará cierta indiferencia y hastío en muchos espectadores.

El 27 de junio de 1976 un avión de Air France procedente de Tel Aviv y con destino París es secuestrado en pleno vuelo por miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina, con los que colaboran dos jóvenes revolucionarios alemanes. La aeronave, con 248 pasajeros, aterriza en Entebbe (Uganda), desde donde los raptores pretenden negociar con el primer ministro israelí, Isaac Rabin, con el fin de de que excarcele a varios presos de su organización, lo que coloca al mandatario en una tesitura de difícil solución.

Bastan unos minutos para percibir claras muestras de dispersión en su desarrollo. Así, el ritmo narrativo se rompe de forma intermitente, bien porque se dedica a introducir flashbacks desangelados sobre la implicación de los radicales germanos en estos acontecimientos, o al poner atención en la relación de un soldado hebreo con su esposa, una bailarina que se enfrenta al próximo estreno. Esta última parcela aporta muy poco y básicamente se incorpora con la intención de justificar la fallida metáfora visual que se utiliza al inicio y en la resolución.

Por otra parte, es patente como se estanca en la recreación del suceso al llegar a suelo africano. Además, en este ámbito los personajes se presentan bastante planos. El film es incapaz de exponer de manera asumible los ideales y motivaciones de los activistas europeos que supuestamente son los protagonistas. Únicamente al trasladarnos al gabinete de crisis del gobierno de Israel, entre quienes figura Shimon Peres, cobra algo de tensión e interés.

Los compases finales, que podrían haber mejorado las sensaciones que deja su visionado, las empeoran. Cuando cabe esperar secuencias de acción que levanten el ánimo, todo se precipita y se matiza mediante un absurdo montaje, donde en paralelo al supuesto clímax de la historia, asistimos a la representación de una coreografía. Este recurso, lejos de cumplir con la función de escenificar con elocuencia el mensaje que pretende transmitir el director, José Padilha (‘Tropa de élite’), acaba produciendo el efecto contrario, sembrando el desconcierto más absoluto.

Daniel Brühl y Rosamund Pike parecen perdidos, en sentido amplio, en una guerra que no es la suya. Solo Eddie Marsan y Lior Ashkenazi salvan sus papeles, igual que en un plano secundario cumple convincentemente Nonso Anozie como el temible Idi Amin.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario
Ir a la barra de herramientas