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Etiqueta: rusia

Crítica | La Muerte de Stalin

La recreación histórica se funde con la sátira política en esta producción difícil de calificar y en la que se impone un humor negro, cuya referencia más próxima en muchas secuencias sería la de algunos films de los Monty Python; con independencia de que casualmente encontremos en el reparto a uno de sus miembros, Michael Palin.

Nos lleva hasta Moscú en 1953, pocos días antes de la muerte de Stalin, quien sin saber el fatal destino que le aguarda sigue ordenando ejecuciones en masa. La repentina muerte del dictador genera la división y consiguiente lucha de poder entre sus hombres de confianza: unos, continuistas, dispuestos a seguir la línea marcada por el sanguinario tirano y otros partidarios de la renovación y la ruptura con décadas de terrible represión.

Los primeros minutos ya apuntan los patrones de este corrosivo retrato de un episodio crucial para la Unión Soviética. Cada personaje se va presentado con ribetes caricaturescos, al tiempo que se pone de manifiesto un apreciable trabajo de documentación sobre los hechos acaecidos aquellos días, ridiculizados con detalles de pura ficción. Desde esos presupuestos opta por una comicidad contenida, pero continuada; de manera que sin caer en demasiadas exageraciones y controlando los aspectos grotescos, consigue componer un cuadro coral donde ninguna figura tiene desperdicio, aunque algunas se podrían haber explotado todavía mejor en clave de comedia.

Especialmente tronchantes resultan las escenas que siguen al fallecimiento del presidente, tanto en lo que se refiere al pomposo funeral como a la toma de las importantes decisiones del Comité Central del Partido Comunista.

No obstante, llama la atención la forma en que la película deriva a terrenos dramáticos y violentos en los últimos minutos, donde se olvida de introducir gags que oxigenen las tensas situaciones del final y devuelvan la sonrisa completa al espectador; dejando sensaciones encontradas.

Steve Buscemi está fenomenal como Nikita Kruschev pero se reparte el peso de esta cinta con notables veteranos como Jeffrey Tambor y Simon Russell Beale, también excelente encarnando al temible Lavrenti Beria. A ellos se suman en roles secundarios, con participación destacada, Olga Kurylenko, Paddy Considine y Jason Isaacs.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Sin amor

Desde Rusia llega este drama desgarrador que conjuga el conflictivo divorcio de un matrimonio con la desaparición de su hijo de corta edad. La película, técnicamente impecable y con un leitmotiv loable, funciona a la perfección en su vertiente de thriller, pero se excede al mostrar las desagradables desavenencias entre los protagonistas, resultando contundente y extenuante al mismo tiempo.

Desde el principio, el guion se preocupa por enfatizar el lado más oscuro e irritante de los excónyuges, enfrascados en una guerra sin cuartel tras su ruptura, pese a que los dos han comenzado a rehacer sus vidas con otras parejas. El espectador asiste a los desencuentros como un testigo silencioso e indudablemente violentado por sus envenenados y mutuos reproches.

Cuando el pequeño se marcha de casa, harto de escuchar las peleas donde él mismo se ha convertido en un arma arrojadiza, ambos deberán colaborar forzosamente con la policía. A partir de ese momento, el relato toma los aires de una intensa intriga, sin renunciar a seguir incidiendo en el panorama malsano que presenta, incrementando su virulencia con la introducción de otros personajes: unos, egocéntricos, como la nueva novia del padre y otros tan antipáticos, rudos y despreciables como la madre de su exmujer.

En esta segunda parte de la historia, la tragedia planea en forma de condena merecida, aunque se ve lastrada por todo cuanto le precede. Ello no le resta méritos a la notable realización, que sabe mover y colocar la cámara para lograr imágenes atractivas y hasta hechizantes cuando la acción sale al exterior.

El trabajo de los actores, enfrentándose a papeles exigentes y poco agradecidos, es digno de elogio; con especial mención para la sensacional Maryana Spivak, que llena completamente la pantalla y ensombrece, al igual que en la ficción, a su compañero Aleksey Rozin.

Andrey Zvyagintsev no alcanza las excelencias de ‘El regreso’ (2003) y de la galardonada ‘Leviatán’ (2014), si bien el film es igualmente recomendable, tal como acreditan el Premio del Jurado del Festival de Cannes y la nominación al Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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