Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Etiqueta: Timothy Spall

Crítica | Bailando la Vida

Toda una agradable sorpresa constituye esta producción británica en clave de comedia otoñal absolutamente recomendable y que contiene una completa lección de vitalismo muy a tener en cuenta. Sus actores, en estado de gracia y la positiva filosofía de la que está imbuido el guion a buen seguro que elevarán el ánimo de los espectadores.

Cuando Sandra descubre que su marido lleva años teniendo una aventura, abandona la mansión donde vive y busca refugio en la humilde casa de su hermana, de quien se distanció tiempo atrás. Esa convivencia le hará reencontrarse con su verdadero yo y hallar nuevas ilusiones.

A pesar de los apartados dramáticos que van acompañando la historia, mantiene a lo largo del metraje un agradecido tono afable que parte de la caracterización de los personajes. El hecho de que el baile de salón constituya el elemento a través del cual se canaliza la regeneración emocional de la protagonista, le da un toque musical y desenfadado al que recurre eficazmente el film en los momentos oportunos, especialmente en el tramo final, al desplazar la acción a otra ciudad.

Si bien es cierto que conforme se desarrolla se torna previsible, incluso en lo referente a los contrapuntos sensibles y a su complaciente desenlace, nunca se pierde el interés por saber lo que les ocurre a estos ancianos con espíritu joven que se ganan rápidamente el cariño del público, dando a entender que siempre es posible disfrutar de segundas oportunidades en la vida.

El cartel de veteranos lo encabeza Imelda Staunton (‘El secreto de Vera Drake’), cuya extraordinaria actuación permite asumir la transformación que sufre la humillada esposa. A su lado vuelve a resplandecer Timothy Spall, haciendo gala de una envidiable madurez interpretativa que le hacen digno de los mejores elogios: ‘El viaje’, ‘Negación’ y la reciente ‘The Party’ son buenas pruebas de ello, a lo que se suma este título en el que alcanza la excelencia. Finalmente, Celia Imrie, asume el rol más dicharachero y con ligeros toques de vis cómica con la que se vertebra perfectamente el relato.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario

Crítica | The Party

Aun partiendo de un texto original para el cine, prácticamente el espectador se va a encontrar con una representación teatral en clave de comedia mordaz que tiene algunos altibajos. El guion maneja ideas loables y muy adecuadas con el fin de escenificar sus auténticos y corrosivos propósitos; sin embargo, en ocasiones se pierde en discusiones densas que le restan chispa y ralentizan el desarrollo de los acontecimientos, a pesar de que el metraje no supera los 70 minutos.

La nueva ministra de Sanidad, con motivo de su nombramiento, organiza una reunión de amigos en casa. Entre los participantes, además del esposo de la anfitriona, aparentemente ajeno a la celebración y absorto en sus pensamientos, se encuentran una pareja de lesbianas, un ejecutivo de las finanzas bastante alterado y su mejor amiga, cuyo marido es aficionado a la medicina natural. Distintas circunstancias enrarecerán el ambiente hasta cotas insospechadas.

En este marco, se suceden pequeños incidentes que sirven para ir destapando el lado agrio y cínico de las debilidades humanas, dejando al aire elocuentes muestras de hipocresía social y personal. Para ello se vale del sarcasmo y del drama matizado con la ironía, de forma que los personajes se van poniendo en ridículo, al tiempo que se atisban la dianas que subyacen en las intenciones de esta historia. Las envidas, falsas apariencias y rencillas soterradas en los círculos más cercanos, el feminismo mal entendido, la infidelidad, las vilezas que provoca el dinero y hasta las listas de espera en la atención sanitaria (también se dan en el Reino Unido) son puestos en solfa, al principio de manera contenida y después demasiado exagerada, con hechuras tragicómicas propias de un sainete, pero sin dejar títere con cabeza.

Con todo, queda lejos de alcanzar las cotas sublimes que tal planteamiento merecía, coqueteando con la bufonada, sensación compensada con su inesperado desenlace, a modo de gag eficaz y resolutivo.

El blanco y negro confiere un tono de calidez a las imágenes que permite al espectador colocarse en la posición de invitado invisible.

En el reparto destacan especialmente Kristin Scott Thomas, Timothy Spall y Cillian Murphy, pese a que sus papeles evolucionan a registros histriónicos. Otros cumplen correctamente, como Patricia Clarkson, Emily Mortimer, Bruno Ganz y Cherry Jones.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Deja un Comentario

Crítica: El Viaje

Desde Reino Unido llega esta notable producción que, aun siendo la recreación aproximada de un hecho histórico reciente, consigue escenificar una trama política absorbente de principio a fin. Ello tiene más mérito si se toma en cuenta que lo hace pivotando fundamentalmente sobre dos personajes y basándose en sus largas conversaciones. Sin embargo, al contrario de lo que podría pensarse, rompe con la estructura narrativa puramente teatral mediante distintos recursos que oportunamente le confieren un apreciable dinamismo, aunque en algún momento se revelen un tanto forzados para alcanzar ese propósito.

La acción nos sitúa inicialmente en Saint Andrews (Escocia) en octubre de 2006. Allí se reúnen representantes de los unionistas protestantes y de los nacionalistas católicos de Irlanda del Norte para intentar alcanzar un acuerdo de paz, algo que parece imposible. Un imprevisto obligará a los líderes irreconciliables de ambos partidos a viajar en el mismo vehículo hasta el aeropuerto de Edimburgo, con la única compañía del chófer.

A poco que se tenga interés por el pacto que frenó un conflicto con miles de muertos a lo largo de varias décadas, el film nos pone en situación desde el inicio, captando la atención al presentar a los protagonistas con una rotunda personalidad y colocarlos en posiciones completamente antagónicas.

Más allá de esos instantes iniciales, debidamente documentados, donde Tony Blair intentaba ejercer de mediador, el guion acierta a componer una ficción que no debió ser muy diferente a lo ocurrido realmente en ese largo trayecto. Incluso, aprovecha los caracteres de tan singulares compañeros de viaje y las intervenciones puntuales del conductor para incorporar pinceladas de ironía y sarcasmo que le van bien al desarrollo de la película.

Así, sin renunciar a la sucesión de mutuos reproches por los horrores soportados por el pueblo norirlandés y partiendo de las ideas radicales de estos rivales eternos, logra hacer verosímil, de forma convincente, lo que parecía impensable: el acercamiento y la asunción de posturas racionales, a pesar de llevar su cara a cara a puntos de máxima y decisiva tensión.

Colm Meaney, como Martin MacGuiness, cabecilla del Sinn Féin y Timothy Spall, en el la piel de Ian Paisley, fundador del Partido Unionista Democrático, desarrollan un encomiable tour de force, pese a que en determinadas secuencias flirteen con lo caricaturesco. A ello se unen la solvencia de Freddie Highmore, en un agradecido rol secundario y la experiencia y el oficio del desaparecido John Hurt, en una de sus últimas interpretaciones.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova.

Deja un Comentario
Ir a la barra de herramientas