Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Crítica: Amor a la Siciliana

La dedicatoria a Ettore Scola que podemos leer antes de que comience la acción es una declaración de intenciones de las referencias inspiradoras de esta producción. No obstante, habría que hacer extensivo el homenaje a toda la comedia italiana de corte clásico. Incluso también se atisba un lejano parentesco con ‘¿Qué hiciste en la guerra papi? ‘(1966), dirigida por Blake Edwards.

Ubicada la acción en un pequeño pueblo siciliano durante la Segunda Guerra Mundial, la historia conjuga el costumbrismo, abordado con ironía y la caricatura de arquetipos muy reconocibles: los humildes campesinos, la mafia, los devotos religiosos, los marginados del pueblo, etc. Es decir caracteres, de sobra conocidos gracias al cine, que chocan con los recién llegados, los militares estadounidenses que han desembarcado en la isla.

Uno de los soldados es un italoamericano que se ha alistado en el ejército con el único propósito de visitar al padre de su prometida para pedirle la mano de la joven. Mientras, su amada le aguarda en Nueva York, intentando evitar el compromiso matrimonial de conveniencia al que pretende abocarla su tío y tutor.

Inspirada parcialmente en un hecho real, con una notable dirección artística y una melódica y envolvente banda sonora, la narración discurre ligera e impregnada de un humor de otra época que, aunque ha perdido vigor, conserva parte de gracejo. Además, el guion ha intentado actualizar algunos detalles; muestra clara de ello es la foto que lleva el protagonista consigo para recordar a su chica, una instantánea, tomada a modo de selfie y que sirve como pretexto de comentarios en tono de chanza.

Conviene señalar que el relato trata de suavizar los aspectos dramáticos, inherentes al contexto bélico en el que se desarrolla y busca primar el lado humano para no apartar al espectador de la sonrisa continuada, salvo en momentos puntuales. Incluso la denuncia elocuente sobre como los grandes capos de la zona y sus sicarios acabaron ocupando relevantes puestos públicos, se aborda con un contrapunto de sutil comicidad. Su aspecto más débil es el desenlace, que llega de forma súbita y cortante.

El polifacético Pierfrancesco Diliberto, un cómico popular en su país como presentador televisivo, dirige y protagoniza esta cinta y completa ambas tareas con corrección, secundado por un elenco de intérpretes poco conocidos internacionalmente que, en general, cumplen con sus papeles.

Ficha técnica en IMDB

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

Ir a la barra de herramientas