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Crítica: La batalla de los sexos

Sus elogiables interpretaciones y la cuidada ambientación setentera, unidas a unas gotas de suspense deportivo y drama personal, hacen de este título un estreno recomendable. La película constituye también el merecido homenaje a un grupo de mujeres que a mediados de aquella década arriesgaron sus flamantes carreras para hacer pública y visible la defensa de las ideas feministas.

El film lleva a la pantalla todo lo que aconteció en torno al partido de tenis que disputaron en 1973 la joven Billie Jean King, campeona de varios Grand Slam y el consagrado Bobby Riggs, en aquella época, con 55 años, ya retirado de las pistas, y conocido por hacer gala de un machismo recalcitrante.

Con buen tino, la historia se remonta más allá de los prolegómenos del mediático match y nos lleva al momento en que las mejores tenistas estadounidenses decidieron separarse del circuito profesional porque las remuneraciones que recibían eran irrisorias comparadas con las de los hombres. En ese marco desarrolla la justa reivindicación que abanderaron, al tiempo que se preocupa por caracterizar a su carismática líder, adentrándonos en las tribulaciones personales de esta estrella de la raqueta. Así, consigue construir una apreciable trama, de tintes emotivos y románticos y en la que se plantean dilemas de difícil solución en aquel contexto social.

Por otro lado, complementa el discurso central de la película con una vertiente cómica: la del veterano ganador del U.S. Open, adicto a las apuestas, fanfarrón y payaso por naturaleza que pone las gotas de humor precisas, pese a que su perfil resulte ciertamente caricaturesco.

La dirección artística y el vestuario se lucen en diferentes secuencias para meternos de llenos en aquel duelo que paralizó el país, porque se vio en él una autentica “batalla de sexos”, con mayor trascendencia de lo que aparentaba ser.

Por encima de todo, hay que destacar a su brillante reparto. Emma Stone (‘La La Land’) vuelve a estar enorme, dejando claro que es una de las mejores actrices de su generación. Steve Carrell demuestra moverse a la perfección en esos registros cómicos que domina tan bien. Junto a ellos, no pasan desapercibidas las intervenciones de Elisabeth Sue, Bill Pullman y de Sarah Silverman, entre otros.

Jonathan Dayton y Valerie Faris, los responsables de la premiada ‘Pequeña Miss Sunshine’ (2006), vuelven con un relato de tintes aparentemente muy americanos, pero con aportaciones de indudable proyección e interés histórico.

Ficha técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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