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Crítica: Thor: Ragnarok

Las aventuras cinematográficas del superhéroe del martillo se van superando poco a poco en espectacularidad y alicientes, y esta tercera entrega, sin duda, queda sensiblemente por encima de las anteriores. Para ello, un factor esencial reside en acompañar el desarrollo de la historia de acertadas notas de humor, casi siempre en clave de autoparodia; un recurso ya presente en ‘Thor: El mundo oscuro’ (2013) y que aquí se consolida como la fórmula idónea para aligerar tensiones, además de acercarse al espíritu de las historietas actuales.

Asgard se encuentra en manos de la despiadada y todopoderosa Hela, la diosa de la muerte, que pretende dominar el Universo comenzando por su lugar de origen, al que ha vuelto mucho tiempo después. Thor, cautivo en un planeta lejano, deberá regresar antes de que sea demasiado tarde. A su causa se acabarán uniendo unos cuantos valientes, forjando una alianza singular: ‘Los Vengativos’.

Al igual que sucede en los cómics y pensando especialmente en sus seguidores, también tienen cabida distintas figuras emblemáticas de Marvel que ya han aparecido en varias películas, e introduce referencias contenidas en títulos recientes de esta factoría, de manera que los aficionados entiendan esta producción como parte de un ambicioso proyecto global, lo que le confiere mayor entidad.

En lo que se refiere a los argumentos que maneja, consigue recrear un episodio bien estructurado, fácil de seguir y que diversifica sus puntos de atención, sin renunciar a esos continuos contrapuntos de comicidad. Para ello, el protagonista cede terreno a diferentes personajes que adquieren un peso destacable y enriquecen el conjunto.

Y por supuesto, como no podía ser de otra forma, las secuencias de acción resultan trepidantes, con un despliegue de efectos visuales eficaz, que nunca llega a ser apabullante.

Chris Hemsworth y Tom Hiddleston repiten en papeles que conocen a la perfección y esta vez se ven sorprendidos por Cate Blanchett, impecable y arrolladora como la temible villana que encarna. A ellos se suma una larga nómina de nombres que necesitan de poca presentación: Mark Ruffalo, Anthony Hopkins, Idris Elba y Jeff Goldblum, entre otros.

Al margen de quedarse en la butaca hasta que se enciendan las luces de la sala, para no perderse las consabidas escenas de propina, ocultas entre los créditos finales, es recomendable prestar atención a los sorprendentes cameos de rostros muy conocidos.

Ficha técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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