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Críticas: Spoor (el Rastro)

De la mano de la realizadora Agnieszka Holland (‘Europa, Europa’) llega este thriller con trasfondo dramático y la loable intención de denunciar la caza indiscriminada de animales. Sin embargo, a base de ser tan reiterativo y contundente en ese propósito y de contagiarse del temperamento de su protagonista, acaba ofreciendo una propuesta demasiado agitada e incomoda.
Agniezka HollandNos lleva hasta las afueras de una pequeña población polaca donde vive una ingeniera de caminos ya jubilada, amante de la naturaleza. Desde tiempo atrás tiene una guerra personal contra los cazadores que se mueven por la zona. Sus rutinas se ven alteradas, primero por la desaparición de sus dos perras y más tarde por la muerte violenta de su vecino a la que seguirán otras más.
Los buenos mimbres que maneja eran susceptibles de haberse aprovechado mejor para ofrecer un relato de mayor solidez; pero se pierden en las formas aplicadas, muchas de ellas, sin duda, originales y rompedoras, como sucede con la singular y hasta machacona utilización de la banda sonora que, por otra parte, también contiene hermosos pasajes melódicos. No en vano, la película fue galardonada en el Festival de Berlín con el premio Alfred Bauer, en reconocimiento a un trabajo que abre nuevas perspectivas en el arte cinematográfico.
A veces, parece dispersarse o entretenerse en exceso en secuencias que se apartan la intriga para irse por unos derroteros que aportan poco o nada a la trama, en ocasiones con intención de incorporar notas de humor que no siempre resultan eficaces.
La resolución da un paso más en esa dirección. Sin poner en entredicho el objetivo, para culminar esta especie de alegato refuerza el mensaje llevando la historia a los terrenos de la hipérbole y dejando elementos para el debate al finalizar la proyección.
Técnicamente, la fotografía se luce y se vale la estructura del film, dividido en los capítulos que marca un calendario de vedas, para hacer brillar los bellos y fríos paisajes donde se desarrolla.
La actriz Agnieszka Mandat-Grabka asume un papel muy exigente y aunque, atendiendo al guion, parece pasada de vueltas en momentos puntuales, hay que reconocer su comprometida interpretación.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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