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Crítica: El Libro Secreto de Henry

La amplitud de miras y las buenas intenciones de esta película son tantas que provocan su propia zozobra, llevándole a caer en los terrenos del drama sensiblero artificioso e inverosímil, al punto de provocar risas donde pretende lo contrario. De manera sincrética se podría resumir lo que depara con la siguiente fórmula: ‘Cadena de favores’ + ‘La ventana indiscreta’ = ‘El libro secreto de Henry’; solo que en lugar de un cóctel inspirado resulta un revoltijo difícil de digerir. No obstante, su agilidad narrativa y unas dignas interpretaciones evitan peores sensaciones.

Susan Carpenter trabaja como camarera en una cafetería para sacar adelante a sus dos hijos; el mayor, de 12 años, es superdotado y tiene unos conocimientos y una creatividad desbordantes. Cuando, casualmente, el chico descubre la triste realidad que padece su joven vecina y compañera de clase, decide urdir el plan perfecto para liberarla, pero un contratiempo amenaza con echarlo todo al traste.

La historia arranca prácticamente como una comedia infantil, dinámica y desenfadada, para, a continuación, introducir notas propias de un thriller truculento que queda bruscamente interrumpido por contundentes circunstancias dramáticas. A partir de ahí el relato comienza a tambalearse y aún más cuando retoma la intriga que había empezado de forma prometedora, derivándola hacia una puesta en escena casi circense.

La parte supuestamente vibrante, previa al desenlace, es la peor hilvanada, desarrollándose con precipitación y aplicando sin rubor resortes lacrimógenos que chirrían en exceso. Desperdicia así los toques de misterio y suspense que había adelantado, malogrando cualquier expectativa de mejora.

Al final da la impresión de haber asistido al visionado de un telefilme vespertino, con unos personajes esquemáticos, atrapados en una trama tan angustiosa como dispersa y olvidable.

Se percibe el esfuerzo en vano de Naomi Watts, intentando dotar de intensidad un trabajo coartado por el guion. Jeaden Lieberher, protagonista de ‘It’ (2017), cumple con el perfil de niño prodigio y redicho, a pesar de que, en ocasiones, queda a la sombra del pequeño actor canadiense Jacob Tremblay, una promesa en firme de Hollywood como se pudo apreciar en ‘La habitación’ (2015) y ahora mismo también en ‘Wonder’, donde esconde su verdadero rostro tras el maquillaje.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova.

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