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Crítica: La Cena

“Para este viaje no hacían falta tantas alforjas” es un refrán perfectamente aplicable a esta incómoda e irritante película que se pierde entre varias subtramas, diluyendo el único conflicto interesante que plantea. La adaptación de la novela homónima de Herman Koch, que ya ha tenido otras dos discretas adaptaciones a la gran pantalla, se proyecta con dispersión y arranca con una narración sesgada, provocando desconcierto en lugar de generar interés por aquello que oculta durante la primera parte del metraje.

Un congresista, candidato a gobernador y su arisco hermano menor, que parece estar enfadado con el mundo, se reúnen, acompañados de sus respectivas esposas, en uno de los restaurantes más lujosos de la ciudad. El verdadero motivo de la cena es abordar un delicado problema familiar que les afecta a ellos y a sus respectivos hijos adolescentes.

El discurso nunca acaba de centrarse y va dando bandazos, introduciendo flahsbacks que nos muestran de forma aleatoria la cara amarga de los personajes, acercándonos a sus problemas y desequilibrios, o bien sacándolos continuamente del comedor con cualquier pretexto, lo que dificulta el adecuado seguimiento del relato. La cosa no prospera mucho cuando están los cuatro sentados alrededor de la mesa porque entonces acaparan la atención discusiones y reproches cuyas razones tardamos en conocer en unos casos, mientras que en otros quedan definitivamente difusas.

Cuando, por fin, la intriga adquiere un mínimo de consistencia, salen a la luz dilemas morales y sociales de calado y proyección que se prestan a un tratamiento más determinante y a trasladar al espectador esos mismos bretes si se viera en la situación de los protagonistas. Sin embargo, su resolución aturrullada y nada clarificadora impide que así sea, desaprovechando el potencial de su argumento principal.

Nada se puede reprochar a los actores, a quienes se les ven plenamente implicados, sacando lo mejor de sí en el marco de un guion desafortunado y difícil de digerir. Especial mención merece el esfuerzo de Steve Coogan para meterse en un papel exigente; pero no le van a la zaga Laura Linney, Richard Gere, Rebecca Hall e incluso Chloë Sevigny, haciéndose valer en un rol secundario.

Este título se presenta como alternativa adulta a las propuestas navideñas de la cartelera, pero sus 120 minutos se pueden atragantar igual que una caja de polvorones.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova.

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