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Crítica: Paddington 2

Después de ‘El padrino’ y de ‘Alien’, habría que añadir este título como un claro ejemplo cinematográfico de excepción a la regla que dice: “nunca segundas partes fueron buenas”. En este caso el hecho es menos meritorio porque su predecesora se quedaba en una película entrañable pero discreta. Sin embargo, sorprendentemente, el mismo director y coguionista, Paul King, se supera con creces al firmar este largometraje familiar que rebosa ingenio por los cuatro costados, con un humor que funciona siempre y una trama en clave de thriller, salpicada de simpáticas ironías sobre tópicos de los dramas carcelarios. En los primeros minutos ya se percibe un gran derroche de imaginación acompañado de tal despliegue de medios que hacen augurar lo mejor, como así sucede.

Ante el inminente cumpleaños de su tía Lucy, Paddington encuentra en la casa de antigüedades del señor Glover el regalo perfecto para ella: un viejo libro pop-up con los lugares más emblemáticos de la ciudad. Para poder pagar su elevado precio se pone a trabajar, pero alguien se le adelanta y roba el preciado ejemplar.

La narración mantiene un ritmo idóneo a lo largo de todo el metraje, repartiendo la atención entre distintos personajes, con lo que consigue dotar al conjunto de un apreciable dinamismo. En ese marco se maneja con soltura, tanto cuando recurre al slapstick como a los diálogos chispeantes, aplicando con esmero los efectos visuales. Ello se puede apreciar en varias secuencias brillantes, destacando especialmente una que se mueve entre recortables a tamaño real o la trepidante persecución nocturna que lleva a cabo el protagonista por las calles londinenses, aparte del calculado y agitado clímax final.

En el reparto repiten la polifacética Sally Hawkins (‘Maudie, el color de la vida’), Hugh Bonneville (‘Monuments Men’) y los veteranos Julie Walters y Jim Broadent, pero quienes se hacen de notar son las nuevas incorporaciones. Así, Hugh Grant hace gala de su notable vis cómica en un papel intencionadamente histriónico y caricaturesco y pasa por ser una de las claves destacadas del film, redondeando su interpretación con el número musical que acompaña a los créditos de cierre. Otro fichaje de altura es el del irlandés Brendan Gleeson, que demuestra sus dotes camaleónicas una vez más.

Aunque se adelanta a las fechas navideñas, es desde ya una oferta muy a tener en cuenta para el disfrute de niños y adultos.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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