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Crítica: Suburbicon

George Clooney se ha puesto detrás de la cámara para presentar este thriller de aires vintage, en lo que parece un homenaje al cine de Hitchcock con matices muy perceptibles que denotan la participación de los hermanos Coen en la escritura del guion. Así que nos encontramos con una película intrigante hasta cierto punto, dada la facilidad para prever algunos de los acontecimientos que se suceden, e impregnada de un tono truculento que va in crescendo a lo largo del metraje.

‘Suburbicon’ es una comunidad de apariencia tranquila, donde se han asentado personas procedentes de diferentes ciudades de Estados Unidos para llevar una vida cómoda y sin sobresaltos. Sin embargo, todo cambia cuando dos malhechores asaltan el hogar de un ejecutivo con terribles consecuencias para él y los suyos, dejando una profunda conmoción anímica en su hijo, quien pronto comenzará a percibir detalles extraños en el comportamiento de su padre.

La historia responde a un andamiaje narrativo tradicional, avanzando con un efecto bola de nieve, donde a medida que los engaños y traiciones van adquiriendo entidad se multiplican y ramifican sus trágicas consecuencias. Si bien la capacidad para sorprendernos es limitada, resulta virtuosa a la hora de ir transformando a varios protagonistas, enfrentados entre ellos pero vinculados por tal grado de codicia y mezquindad que les lleva a perder los papeles paulatinamente.

En paralelo, desarrolla una subtrama vinculada a la discriminación y al acoso violento que sufre una familia afroamericana repudiada por sus vecinos. Este hilo conductor secundario sirve para maximizar la denuncia sobre la hipocresía social y el cinismo que pretende escenificar, aunque no alcanza a tener una entidad bien definida.

La acción va de menos a más hasta caer en lo descarnado y acelerarse en los últimos minutos de metraje, para poner un colofón conciliador con quienes los merecen, a la vez que ciertamente desangelado.

Técnicamente, no cabe oponer reparos al diseño de producción, donde se ha cuidado cada detalle, especialmente el vestuario, la fotografía y las localizaciones, para meternos de lleno en la década de los 50, a lo que se une la acertada partitura de Alexandre Desplat, haciéndose notar desde los instantes iniciales.

Matt Damon se luce en un rol difícil y con muchas aristas, lo mismo que Julianne Moore, multiplicada por dos al interpretar a unas hermanas gemelas. Del resto del elenco merece mencionarse al joven actor británico Noah Jupe (‘Wonder’) y a la breve pero convincente intervención de Oscar Isaac.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova.

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