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Crítica: Una Vida a lo Grande

La premisa es tan grande y el resultado tan pequeño que la nueva película del reputado director Alexander Payne (‘Entre copas’, ‘A propósito de Schmidt’, ‘Los descendientes’, ‘Nebraska’) decepciona enormemente las expectativas generadas. La sátira social que contiene se diluye en una historia cuyos alicientes se van desbravando paulatinamente, hasta resultar tediosa y alejarse de sus mejores intenciones.

Un científico noruego ha conseguido reducir a las personas a 12 centímetros de altura sin ningún tipo de secuela. En un momento en que la superpoblación mundial constituye un grave problema, ésta parece ser la solución ideal para economizar recursos. Rápidamente se crean ciudades en todo el mundo que proporcionan una vida tranquila y lujosa a los diminutos habitantes. A la vista de ello, un fisioterapeuta de Omaha y su esposa deciden embarcarse en tan prometedora e irreversible aventura.

Los primeros compases atraen la atención por lo chocante y sugerente de la propuesta, desarrollada en tono de comedia contenida con acertadas ironías, como la relativa a los recelos de quienes subestiman esta fórmula. Además, abre numerosas incógnitas acerca del devenir del protagonista en este hábitat miniaturizado. A pesar de que ya se aprecian unas transiciones demasiado largas en la sucesión de los acontecimientos, todavía eleva el interés cuando nos descubre la parte oscura de las colonias. En esos instantes cobran fuerza sus argumentos, apoyándose en el hecho de que la naturaleza humana tiende a repetir los errores en cualquier circunstancia, sin importar el tamaño.

Sin embargo, llegado a tal punto, menguan las ideas, el relato se rompe y toma un rumbo errático, perdiendo energía y atractivos. En este tramo, su advertencia sobre el riesgo que corremos al descuidar el medio ambiente se queda prácticamente en un pretexto sin recorrido. Tampoco el apartado romántico alcanza a tener una consistencia apreciable y va flirteando peligrosamente con la nadería, extendiendo el metraje innecesariamente hasta 135 minutos.

En cuanto a los aspectos técnicos, los efectos digitales no se lucen tanto como, a priori, era de esperar atendiendo a las oportunidades que brindaba el planteamiento de la trama.

En lo que se refiere al reparto, los actores cumplen sin descollar, porque la caracterización de los personajes que realiza el guion no permite muchos alardes. Matt Damon tiene oficio suficiente para sostener el film discretamente. Junto a él cabe destacar la presencia de la actriz tailandesa Hong Chau. El resto, donde encontramos a Christoph Waltz, Kristen Wiig, Udo Kier y Jason Sudeikis, entre otros, pasa sin pena ni gloria.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova.

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