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Mes: enero 2018

Crítica | Call me by your name

Cuatro nominaciones a los premios Óscar, entre ellas la de mejor película, avalan este largometraje que podría considerarse como un drama romántico, aunque ello queda muy matizado por los escenarios y la ligereza, al principio casi frívola, con que plantea la relación entre los protagonistas. A priori la producción tenía mimbres suficientes para haber deparado un resultado aún mejor, pero no acaba de ser redonda porque su director, Luca Guadagdigno (‘Cegados por el sol’), peca de gustarse y se recrea hasta la saciedad en distintas secuencias, transformando un relato sencillo en un film denso, alargándose sin motivos suficientes a 130 minutos.

La acción se sitúa en 1983 y nos lleva a una mansión en el corazón de Lombardía rodeada de bucólicos paisajes. Allí veranea con su familia Elio, un adolescente ocioso, amante de la música clásica. Su padre es profesor de Historia Antigua y como cada año ha invitado a pasar varias semanas con ellos a un estudiante aventajado; en esta ocasión el afortunado es el apuesto Oliver, que ha viajado desde Estados Unidos para ampliar sus conocimientos sobre el terreno. Entre los dos surgirá una fuerte amistad que desembocara en irreprimible atracción.

Con tal argumento se podría pensar que estamos ante una cinta próxima a ‘Brokeback Mountain’ (2005); sin embargo no es exactamente así. La narración se imbuye del entorno paradisíaco y de las licencias y futilidad a que parece abrirse la época estival. Estos elementos generan tanto atractivo como lo que está contando, que no deja de ser un romance aparejado al descubrimiento y a las dudas sobre las inclinaciones que pueden surgir en esa delicada edad, condicionado, además, por los prejuicios inherentes a la homosexualidad, en mayor medida en aquellos años. No obstante, el guion no hace sangre de estos aspectos y procura ser sutil en los apasionados encuentros entre ambos personajes, pese a que no siempre lo consiga. Por otra parte, se debe señalar superficialidad, sin salirse de los arquetipos, con la que perfila a estos jóvenes, especialmente al americano.

La fotografía saca partido de las localizaciones y a ello se suma la banda sonora, destacando las canciones que se escuchan de fondo por encima de la propia música incidental, que llega a ser machacona en ciertos momentos.

Luces y sombras se perciben en un estreno donde hay que aplaudir el trabajo de Timothée Chalamet, revelándose como un prometedor intérprete que ensombrece incluso al experimentado Armie Hammer. Solo Michael Stuhlbarg le aguanta el tipo y le gana la partida actoral pese a ocupar un rol secundario.

Tras su visionado, cabe convenir que los reconocimientos acumulados están ligeramente por encima de lo que ofrece.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Plan de Chicas

Como se intuye por el título, estamos ante otra comedia coral de desmadre grupal tan olvidable como la mayoría de películas que pretenden explotar este filón. El éxito de ‘Resacón en Las Vegas’ (2009) marcó el camino a una serie de sucedáneos que nunca han llegado a tener la misma repercusión, fundamentalmente porque evidencian un sentido del humor burdo, escasamente ingenioso e incluso de mal gusto. Este es un caso más, en clave femenina, que se suma a films como ‘La boda de mi mejor amiga’ (2011), ‘Despedida de soltera’ (2012), ‘Malas madres’ (2016) y ‘Una noche fuera de control’ (2017), que han ido repitiendo los mismos argumentos y gags sin rubor.

A pesar del intento de dar un poco de empaque a la personalidad de las protagonistas y de sus conflictos personales, acaba en los terrenos de siempre y esos elementos emocionales, vinculados al ensalzamiento de la verdadera amistad, parecen un pretexto para sostener los abundantes momentos de despiporre.

Como tantas veces, nos presenta a cuatro íntimas amigas desde los tiempos de la escuela que han perdido el contacto. Una de ellas aprovecha el hecho de tener que viajar a Nueva Orleans con el fin de promocionar sus exitosas publicaciones de autoayuda, para invitar a sus, en otrora, inseparables compañeras.

Tras una presentación prometedora, con un flasback bien montado sobre el pasado de estas chicas y el acercamiento individualizado al presente de cada una, marca su grotesca impronta desde el instante en que vuelven a reunirse en el aeropuerto. Además, el guion ubica la acción en medio de un popular festival musical de la ciudad sureña (Essence) para proporcionar el marco adecuado a sus desmanes.

Ya asentadas en ese escenario, la narración sigue los patrones habituales, siendo previsible en demasiados detalles hasta el final. Solo una secuencia en la que se produce un vistoso duelo de bailes evidencia algo de imaginación y esfuerzo coreográfico.

Las actrices pecan de sobreactuar constantemente, a pesar de que intentan mantener el tipo. Destacan especialmente Tiffany Haddish y Queen Latifah, superando a las sosas Regina Hall y Jada Pinkett Smith, y a la exagerada y chirriante Kate Walsh.

Nada hace este estreno recomendable, salvo para quienes sean absolutos incondicionales de este trillado subgénero.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | El Joven Karl Marx

Una buena factura técnica y un discurso sosegado caracterizan esta biografía que nos acerca a la juventud de quien está considerado padre del comunismo moderno y aunque el título no lo exprese, también a la de su inseparable amigo y compañero de fatigas Friedrich Engels. La película escenifica momentos clave y de indudable interés histórico ilustrativos de los comienzos y consolidación de estas figuras como referentes de una ideología liberadora en un contexto opresivo para la clase obrera. Desde ese punto de vista no tiene desperdicio, pero hay que señalar que, en su conjunto, la narración se aletarga demasiado y no alcanza el dinamismo adecuado para proyectarse con la fuerza que merecen sus contenidos.

La acción se remonta a 1843 y se basta de pocas secuencias para definir de forma precisa el contexto social y laboral de la época; además de presentar a los protagonistas como dos personas que pudiendo haberse subido al carro de la burguesía por diferentes circunstancias, decidieron rebelarse contra los sistemas totalitarios y alienantes.

En esos minutos iniciales es cuando el film hace gala de una mayor fluidez, moviéndose por varias ciudades de Europa: Colonia, Manchester y París. Igualmente enfatiza la relevancia de los primeros encuentros entre ambos pensadores, dotando de energía y entusiasmo sus intercambios de ideas y proyectos. Sin embargo, la viveza apreciable en estos compases va menguando sensiblemente y el relato se pierde en debates e idas y venidas que, en ocasiones, aportan poco, a pesar de dar cabida a distintos personajes relevantes (Proudhon, Bakunin, Weitling). Ello sin dejar de reconocer que a lo largo del metraje se ponen de manifiesto valiosos postulados, algunos plenamente extrapolables a entornos actuales.

Las imágenes evidencian el esfuerzo y la inversión realizada en la dirección artística para recrear fidedignamente aquellos años, lo que se aprecia especialmente en las escenas exteriores.

Por otra parte, el reparto al completo eleva el resultado de esta producción franco-alemana, con destacadas interpretaciones a cargo de los germanos August Diehl y Stefan Konarske, a quienes se unen Olivier Gourmet y las notables Vicky Krieps y Hannah Steele.

Es más recomendable por lo que cuenta que por la fórmula tediosa que acaba aplicando.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Mazinger Z Infinity

Flaco favor es el que le hace este largometraje a los recuerdos de la serie que marcó una época para los niños de finales de los 70. Y es que nos encontramos con una película absolutamente descompensada, que igual se eterniza en los diálogos que, cuando empieza la acción, resulta abigarrada y confusa, al punto de tornarse indigerible. Por lo tanto, ni va a gustar al público infantil, desconocedor de sus antecedentes, ni agradará a los adultos porque encontrarán un film bastante distinto al que era de esperar.

La historia sería la continuación del último capítulo de ‘Gran Mazinger’, que siguió a ‘Mazinger Z’. En España esta última no fue emitida íntegramente por Televisión Española en aquellos años (32 de 92 episodios) y su sucesora ni siquiera se asomó a la pequeña pantalla en nuestro país. Esto ya puede descolocar a los aficionados de antaño que no se hayan preocupado de procurarse el visionado de todo lo que no pudieron ver siendo chicos. De hecho si se preguntan dónde está Afrodita A y quiénes son algunos de los protagonistas que aquí intervienen, solo encontraran la respuesta en esas entregas.

Al hallazgo de un colosal robot enterrado en el monte Fuji sigue la sorprendente irrupción del Doctor Infierno y sus secuaces, que ya fueron debidamente eliminados tiempo atrás. De nuevo las fuerzas del mal reaparecen con un ejército de brutos mecánicos para someter a la raza humana. Ante esta amenaza letal, los viejos héroes de metal resurgen dispuestos a enfrentarse a ella.

Los argumentos que utiliza el guion para volver a poner en liza a tan conocidos personajes, ahora ya más crecidos, entroncan con unas teorías científicas que rozan lo surrealista, aludiendo a la infinidad de universos paralelos y a seres con poderes sobrenaturales, plasmándose de forma totalmente desconcertante.

Lo único salvable de esta especie de homenaje cuestionable es que, en líneas generales, mantiene la estética de la animación original, incorporando las técnicas digitales tan extendidas en el género hoy sin menoscabar la impronta nostálgica que en el aspecto estético consigue.

Si se fue un fan de las aventuras de Koji Kabuto, será difícil resistir la tentación de pasar por taquilla, pero advertidos quedan.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Thi Mai, Rumbo a Vietnam

Con discreción, contadas chispas de humor y algún momento emotivo se salda esta comedia con fondo dramático centrada en la peculiar odisea de tres españolas en Hanói; un relato bienintencionado pero fallido al caer continuamente en lo grotesco.

Nos presenta a una mujer que queda destrozada tras la inesperada muerte de su hija. Poco después descubre que estaba a punto de adoptar una niña vietnamita llamada Thi Mai. Por esa razón, decide viajar hasta aquel lejano país para traerse a la pequeña. En esta aventura le acompañaran sus dos mejores amigas.

La historia, tal como se ha plasmado, se aleja de cualquier apariencia de verosimilitud y trata de explotar el choque de culturas a toda costa, llegando a resultar bochornosa en determinadas secuencias. Además, a las protagonistas se une un compatriota, aspirante a actor, que intenta salir adelante después de que su pareja le haya dado calabazas. Este personaje, que se revela finalmente necesario para la trama, chirría bastante y el guion le da demasiado recorrido, sin que llegue a funcionar el supuesto gracejo que quiere imprimirle.

De hecho, aunque da la sensación de querer que el humor se imponga en el conjunto de la cinta, los altibajos pronunciados en este apartado llevan a concluir que es mucho más eficaz al transitar por los tonos sensibleros. Es en ese tipo de escenas cuando, apartándose de lo exagerado y de las ridiculeces, logra ser parcialmente asumible.

No obstante, en su favor, cabe apuntar la agilidad narrativa con que transcurre desde el principio, lo que permite que la sucesión de instantes agridulces sea soportable, aun a costa de diluir ciertos temas de peso que subyacen en sus argumentos como la caricatura del machismo hiriente y trasnochado o la reivindicación de las familias monoparentales.

Sin lugar a dudas, el auténtico pilar artístico de esta producción es Carmen Machi, quien se luce en la cara amarga de madre desolada, quedando muy por encima de los registros cómicos con los que compatibiliza dicha faceta. Por otra parte, Adriana Ozores hace gala de un desparpajo en ocasiones forzado y Aitana Sánchez-Gijón cumple interpretando a una ejecutiva en paro. Menos afortunadas son las intervenciones de Dani Rovira cuyo papel parece estirado.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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Crítica | Los Archivos del Pentágono

En poco tiempo, comparado con otras producciones de esta entidad, Steven Spielberg ha conseguido realizar una película sobresaliente e imprescindible que está a la altura de sus mejores trabajos. El reputado cineasta nos deleita con un impecable ejercicio de dirección llevando a la pantalla una historia real con la que rinde homenaje a la profesión periodística en unos tiempos en que las redes sociales parecen dar mejor acogida a cualquier rumor infundado que circule por ellas.

Cabría considerar este film como la precuela de otro título indiscutible: ‘Todos los hombres del presidente’ (1976), con el que emparenta tanto por la época como por sus interesantes argumentos, basados en hechos verídicos y por el excelso resultado que deparan ambas producciones, separadas por 42 años, aunque no lo parecería si se vieran de forma consecutiva.

‘Los archivos del Pentágono’ (título indudablemente más acertado que el original ‘The Post’), nos lleva hasta 1971, cuando durante el mandato de Nixon, se filtraron a The New York Times y The Washington Post informes que contenían secretos de Estado. Esos documentos evidenciaban el conocimiento por parte de las altas esferas de la Administración de la debacle en que se había convertido la Guerra de Vietnam, aunque venían vendiendo una versión bien diferente y seguían enviando soldados a aquel infierno. Publicarlos podría ocasionar un cataclismo político, además de los riesgos que corrían los propios periódicos.

Prácticamente, desde la introducción, adopta el tono de un thriller para ir creciendo con cada secuencia. El relato toma como protagonistas a la presidenta y al director del periódico capitalino, entonces todavía considerado de ámbito local y va haciendo una meritoria descripción detallada de sus caracteres y de la relación profesional que les vincula, no siempre pacífica. Ahora bien, tiene el mérito de dotar de entidad a cada uno de los personajes que van interviniendo en la trama, componiendo un tenso e impecable andamiaje narrativo que es también una reivindicación de la libertad de prensa, justo cuando si miramos a la Casa Blanca en estos momentos el mensaje recobra plenamente su vigencia.

Técnicamente, además de una loable ambientación, apreciable en cualquier detalle, nos encontramos con imágenes de texturas muy próximas a la de los largometrajes de los 70, acompañadas de la discreta pero eficaz banda sonora del maestro John Williams.

Un reparto encabezado por Meryl Streep y Tom Hanks, a las órdenes de un genio, necesita de pocos comentarios. Solo cabe apuntar que, estando ambos al nivel que se espera de dos estrellas de su talla, en los cara a cara la actriz de Nueva Jersey gana ligeramente la partida y sus tribulaciones se proyectan de manera palpable.

Por otro lado, sería injusto no destacar las intervenciones del resto del elenco, con mención singular para Bob Odenkirk (‘Breaking Bad’), Bruce Greenwood, Sarah Paulson, Matthew Rhys y Jesse Plemons.

Desde luego, la cartelera está de enhorabuena al reunir estos días una oferta de tanta calidad.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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