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Crítica | El Instante más Oscuro

El nuevo biopic parcial, sobre el que está considerado el político británico más relevante de la historia, tiene bastantes puntos en común con el film estrenado el pasado mes de septiembre, solo que en este caso cambia el momento histórico en que pone la atención. No obstante, en favor de esta producción procede señalar que, en la medida de lo posible, evita encorsetarse en hechuras teatrales y aplica recursos narrativos que le confieren mayor dinamismo e interés que su antecesora en la cartelera.

Los primeros días de mayo de 1940, con la Europa continental a merced de los nazis, la crisis gubernamental del Reino Unido se resuelve nombrando a un nuevo primer ministro: Winston Churchill, cuestionado por su partido pero bien visto por la oposición. La inminente y crucial decisión que deberá tomar a la vista de los acontecimientos que están ocurriendo en Francia, con el ejército batiéndose en retirada, será pactar la paz con Hitler o resistir hasta una victoria con la que solo él parece soñar.

El reputado estadista vuelve a ser el protagonista absoluto de la cinta, pero aquí se muestra enérgico e ilusionado con el cargo, convencido de sus ideas y dispuesto a cautivar con su brillante oratoria que deja frases rotundas. De manera que el conjunto se contagia de ese talante arrollador y forzosamente positivo, mostrando detalles de lo sucedido en aquellas convulsas semanas que no tienen desperdicio. El resto de personajes que se mueven a su alrededor se quedan en lo esquemático, solo su esposa y el rey Jorge VI tiene un poco de peso, pero aun así sus ocasionales participaciones oxigenan la puesta en escena sin restarle tensión dramática al relato.

Se debe mencionar la notabilísima dirección artística, apreciable tanto cuando la acción sale a los exteriores como en las cuidadas imágenes de las lujosas estancias por las que transcurre; un apartado vistoso gracias a la espléndida fotografía, que incluye llamativas vistas aéreas, y todo ello arropado por las eficaces notas musicales de Dario Marianelli.

Gary Oldman realiza una interpretación extraordinaria y sostiene con enorme oficio el peso de la película proyectando hacia el espectador ese don para la seducción dialéctica de la figura que encarna. Kristin Scott Thomas, Ben Mendelsohn y Lily James le sirven de apoyo y le dan pequeños y agradecidos relevos en pantalla.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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