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Crítica | El Joven Karl Marx

Una buena factura técnica y un discurso sosegado caracterizan esta biografía que nos acerca a la juventud de quien está considerado padre del comunismo moderno y aunque el título no lo exprese, también a la de su inseparable amigo y compañero de fatigas Friedrich Engels. La película escenifica momentos clave y de indudable interés histórico ilustrativos de los comienzos y consolidación de estas figuras como referentes de una ideología liberadora en un contexto opresivo para la clase obrera. Desde ese punto de vista no tiene desperdicio, pero hay que señalar que, en su conjunto, la narración se aletarga demasiado y no alcanza el dinamismo adecuado para proyectarse con la fuerza que merecen sus contenidos.

La acción se remonta a 1843 y se basta de pocas secuencias para definir de forma precisa el contexto social y laboral de la época; además de presentar a los protagonistas como dos personas que pudiendo haberse subido al carro de la burguesía por diferentes circunstancias, decidieron rebelarse contra los sistemas totalitarios y alienantes.

En esos minutos iniciales es cuando el film hace gala de una mayor fluidez, moviéndose por varias ciudades de Europa: Colonia, Manchester y París. Igualmente enfatiza la relevancia de los primeros encuentros entre ambos pensadores, dotando de energía y entusiasmo sus intercambios de ideas y proyectos. Sin embargo, la viveza apreciable en estos compases va menguando sensiblemente y el relato se pierde en debates e idas y venidas que, en ocasiones, aportan poco, a pesar de dar cabida a distintos personajes relevantes (Proudhon, Bakunin, Weitling). Ello sin dejar de reconocer que a lo largo del metraje se ponen de manifiesto valiosos postulados, algunos plenamente extrapolables a entornos actuales.

Las imágenes evidencian el esfuerzo y la inversión realizada en la dirección artística para recrear fidedignamente aquellos años, lo que se aprecia especialmente en las escenas exteriores.

Por otra parte, el reparto al completo eleva el resultado de esta producción franco-alemana, con destacadas interpretaciones a cargo de los germanos August Diehl y Stefan Konarske, a quienes se unen Olivier Gourmet y las notables Vicky Krieps y Hannah Steele.

Es más recomendable por lo que cuenta que por la fórmula tediosa que acaba aplicando.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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