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Crítica: Jumanji – Bienvenidos a la Jungla

22 años después, la nueva película dedicada a ‘Jumanji’ no solo invierte el argumento de su predecesora, sino que actualiza las referencias de aquella deparando un film más adulto en el que la acción y el humor se compenetran a la perfección. La propuesta funciona desde el principio hasta el final, valiéndose de la estructura narrativa propia de un videojuego e insertando retos imposibles en un entorno tan atractivo como peligroso, donde no faltan elementos propiamente fantásticos.

El propósito principal de esta producción es la evasión del espectador y en esos terrenos indudablemente funciona, haciendo que sus dos horas de metraje transcurran con una agilidad encomiable, sin parones y con emociones que van in crescendo.

Cuatro estudiantes, castigados por diferentes motivos y obligados a poner en orden el almacén de la escuela, descubren entre los trastos un antiguo juego de ordenador. Cuando lo ponen en marcha son súbitamente transportados a la jungla con el aspecto de los avatares que han elegido. Pronto se darán cuenta de que han de cumplir una difícil misión para poder recuperar sus auténticas vidas.

La caracterización de los personajes es su primer mérito destacado. El hecho de que en ese universo sean tan distintos a quienes son en realidad y que las virtudes y debilidades de cada uno difieran completamente del resto, a la vez que resultan complementarias, sienta las bases idóneas para construir una narración divertida y vibrante.

Los gags son continuos y evitan caer en terrenos groseros o irreverentes, de manera que su acentuada vertiente cómica llega a cualquier tipo de público. A ello se une el desarrollo de esta intensa aventura, capaz de sorprender con situaciones que surgen repentinamente. Incluso, el guion encuentra hueco para esbozar pequeñas notas románticas. Su punto débil, sin duda, es el del villano de turno, al que le falta carisma para tener el temible perfil que requiere la historia.

Dwayne Johnson vuelve a reivindicarse como un actor eficaz en estas lides, demostrando que no es sólo un tipo musculoso y reafirmando sus dotes para la comedia. En este apartado está secundado por dos especialistas como el histriónico Kevin Hart, con quien ya coincidió en ‘Un espía y medio’ (2016) y Jack Black (‘Escuela de rock’), fenomenal en un papel de doble lectura. Completa el grupo Karen Gillan, cuya demostración de ‘lucha-baile’ no tiene desperdicio.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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