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Crítica | 15:17 Tren a París

No es una película detestable, pero Clint Eastwood nos ha malacostumbrado a deleitarnos con unas obras sobresalientes y en esta ocasión, al quedarse en el aprobado discreto, decepciona.

En la línea de sus últimos éxitos, vuelve a llevar a la gran pantalla una historia real, con detalles patrioteros, que gira alrededor de un suceso reciente, recreado de forma estremecedora y angustiosa. Sin embargo, flojea al construir desde ese incidente un film convincente sobre quienes se vieron implicados en él, lo que no quita para reconocer lo arriesgado del proyecto.

Ya la introducción adelanta cual es su referencia: el ataque terrorista frustrado que tuvo lugar el 21 de agosto de 2015 en un tren que hacía el trayecto Amsterdam-París, donde tres estadounidenses se jugaron la vida al enfrentarse a un hombre fuertemente armado, dispuesto a cometer una escabechina.

Con ese hecho como destino, se retrotrae, en primer lugar, a la infancia de los protagonistas, ilustrándonos sobre la manera en que se forjó la amistad entre ellos en un estricto colegio católico, en el que tenían fama de rebeldes y mostrando su afición a los juegos de guerra. Este tramo funciona aunque no contenga demasiados alicientes; incluso cuando da un salto temporal y nos acerca a las inquietudes de estos jóvenes a la hora de hacer realidad sus vocaciones, genera cierto interés, pero a partir de ahí decae completamente.

La reunión de estos amigos, algunos años después, para viajar por diferentes capitales de Europa, da pie a una narración sosa, rutinaria y desangelada. No tiene ritmo y eterniza la llegada al esperado clímax. Afortunadamente, cuando llega la parte final nos reencontramos con la buena versión del reputado cineasta. La puesta en escena de lo que ocurrió en el vagón de pasajeros durante varios minutos, que debieron ser eternos para los que estaban allí, pone los pelos de punta al tiempo que emociona, sacando su lado más humano. No se puede decir lo mismo del alargado epílogo apoyado en imágenes de archivo.

El trío de tan heroica acción lo componían los militares Spencer Stone y Alek Skarlatos, y su colega Anthony Sadler, que se interpretan a sí mismos. Pese a evidenciar que no son actores, mejor que peor, salen airosos del reto y poco se les puede achacar al irregular resultado que depara este estreno. Además, las participaciones de Judy Greer y Jenna Fischer le confieren algo de consistencia al tramo inicial de la cinta.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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