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Crítica | El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal

Igual que sucedió con ‘Los juegos del hambre’ y ‘Divergente’, asistimos ahora a la resolución de otra saga de aventuras juveniles, que si ya de partida era sensiblemente inferior a las citadas, ha seguido su mismo camino descendente en la trasposición de las entregas literarias a la gran pantalla. En esta ocasión dedica 140 minutos a rematar la trilogía, un metraje excesivo que provoca la extenuación antes de alcanzar las dos horas de proyección.

Los intrépidos protagonistas se preparan para liberar a los chicos capturados por CRUEL, la oscura organización que está dispuesta a sacrificarlos con el fin conseguir una vacuna contra el extendido virus que convierte en zombis a quienes lo contraen. Para ello deben infiltrarse en la última gran ciudad habitada del planeta. En tan arriesgada misión contarán con la inesperada ayuda de un grupo subversivo escondido junto a los inexpugnables muros que rodean la metrópoli.

El film comienza de forma trepidante, casi a modo de homenaje a ‘Mad Max’, con dos todoterrenos intentando abordar un tren a toda velocidad. Son esos instantes iniciales, cuando todavía desconocemos el devenir de la historia, los más apreciables de la película. Y es que tras el obligado receso, al volver a los terrenos vertiginosos se torna previsible y cargante hasta cotas excesivas.

La sucesión de secuencias abigarradas y la falta del sentido del ritmo para equilibrar adecuadamente los momentos dramáticos con aquellos supuestamente vibrantes, además de lo superficial que resulta el relato, generan inevitables sensaciones de agotamiento y el deseo frustrado de que se acabe cuanto antes.

Técnicamente ya no sorprenden los efectos visuales en imágenes que suenan a vistas hasta la saciedad. Basta recordar los otros títulos citados e incluso añadir algún otro como ‘Resident Evil’, para percatarse.

Dylan O’Brien, Kaya Scodelario, Thomas Brodie-Sangster y la veterana Patricia Clarkson no aportan nada especialmente reseñable a sus personajes que no hubiésemos visto antes.

De la dirección ha vuelto a encargarse, como de las anteriores, Wes Ball, quien ha ido perdiendo soltura por el camino.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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