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Crítica | Lady Bird

5 nominaciones a los Óscar, incluida la de mejor película, constituyen un regalo excesivo para esta cinta independiente, que si no fuera por esas candidaturas pasaría como un estreno aceptable, incluso notable si se quiere y nada más. A lo largo del año hemos tenido muestras de cine indy muy superiores, y no es que estemos ante un título despreciable, pero resulta bastante engañoso dejarse llevar por estos inmerecidos reconocimientos que se anuncian con grandes letras.

Lo que nos ofrece básicamente es la historia de una adolescente inconformista y rebelde (como cualquier otra) que está más próxima a la figura del “patito feo” que a la de la chica popular y rica de la clase. Es decir, parte de argumentos ya llevados a la pantalla en muchas ocasiones para hablar de experiencias y descubrimientos propios de esa etapa de la vida y, por supuesto, del choque generacional. Algo que hacía a las mil maravillas, por ejemplo, la nunca suficientemente reconocida ‘Las ventajas de ser un marginado’(2012).

La profundidad con que trata a los personajes le da un plus de calidad a esta propuesta que se desarrolla de forma ligera, encadenando alegrías y desengaños, amores y rupturas y roces con la familia. Especialmente este último apartado está tratado con mayor acierto. Los encontronazos dialécticos entre la protagonista y su madre le dan una loable hondura emocional que no tiene en las demás facetas. Es ahí donde también se da cabida a otra figura de peso en el relato, la del padre comprensivo. Afortunadamente el guionista, consciente de cual es su punto fuerte, se sirve de él en el tramo final para intentar dejar buenas sensaciones en el espectador, pese a que su resolución se antoja cortante.

Saoirse Ronan, como hiciera ya en ‘Brooklyn’ (2015), muestra una madurez interpretativa envidiable; pero se ve eclipsada por el gran trabajo de los veteranos Laurie Metcalf y Tracy Letts, con quienes comparte las secuencias más destacadas del film. La aportación del resto de jóvenes promesas es bastante desigual: con discreción pasa Timothée Chamalet, el aplaudido actor de ‘Call me by your name’; queda algo por encima Lucas Hedges (‘Manchester frente al mar’, ‘Tres anuncios en las afueras’); mientras que a ambos les supera de largo Beanie Feldstein.

La actriz Greta Gerwig (‘Frances Ha’) debuta en solitario como directora, y salda la experiencia con nota, pero, desde luego, no tan alta como la que ha obtenido.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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