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Crítica | Peter Rabbit

Siguiendo la estela de ‘Babe’, ‘Garfield’ y ‘Paddington’, da el salto a la gran pantalla el personaje más popular de la ilustradora y escritora británica Beatrix Potter. El resultado es una cinta de entretenimiento puramente infantil, recorrida fundamentalmente por humor blanco, que actualiza las aventuras literarias con toques gamberros, pero algo descompensada: el carisma que tiene el protagonista, bien secundado por sus congéneres, choca con el carácter tontorrón y ridículo de los adultos con quienes se relaciona.

Peter es el conejo más temerario del bucólico Distrito de los Lagos. Con la ayuda de su familia, se pasa los días robando verduras del huerto del señor McGregor, que sueña con darle caza algún día. Por fortuna, cuenta con la protección y el cariño de una pintora amante de los animales. Sin embargo, este panorama cambia para mal cuando llega al florido edén un nuevo propietario dispuesto a acabar con los intrusos.

Entre los puntos fuertes de la película, procede destacar la agilidad narrativa de la que hace gala, salvando, gracias a ese ritmo trepidante, ciertas carencias del guión, que a los pocos minutos deja entrever las intenciones y avanza la senda de lo que será su desarrollo y resolución.

El resto de virtudes de esta producción radica en los apartados técnicos. Cada uno de los habitantes del bosque está tratado con un esmero loable, al punto de que todos se antojan muy reales. Además, la realización se toma licencias muy curiosas: así cuando los Rabbit y sus colegas centran la acción se presentan dotados de las facultades propias de los seres humanos, mientras que si interactúan con los actores se muestran con su apariencia natural. A ello se suman pequeñas secuencias de animación tradicional, completando un repertorio visualmente atractivo.

Junto a las creaciones digitales, en el reparto encontramos a Rose Byrne y Domhnall Gleeson, asumiendo unos roles demasiado estirados, con poca gracia y que caen constantemente en lo grotesco. Por su parte, el veterano Sam Neill tiene una corta participación y cuesta reconocerle.

En la versión en castellano, Dani Rovira, Belén Cuesta y Silvia Abril, entre otros, desarrollan su trabajo como si fueran profesionales del doblaje, aunque este tipo de ganchos publicitarios son innecesarios.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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