Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Crítica | Todo el Dinero del Mundo

Son muchos los que todavía recuerdan el suceso que recrea esta película, lo cual les privará de buena parte de la desazón e inquietud que suscita. Por ello, quienes desconozcan los hechos reales en que se basa no deberían de hacer averiguaciones antes de verla. Al margen de esto, estamos ante un recomendable thriller, que no acusa los 132 minutos de metraje y donde es evidente la mano de un buen director como Ridley Scott.

En 1973 unos mafiosos de baja estofa secuestraron en Roma al nieto del que estaba considerado como el hombre más rico del mundo: John Paul Getty. Los raptores pedían un rescate de 17 millones de dólares que su abuelo se negó a pagar, poniendo en peligro la vida del joven.

Con acierto, previamente al momento del rapto, la película presenta, con aires de biopic, a los personajes en sus respectivos contextos, lo que es una aportación esencial para comprender mejor aquello que sucede después. De todos ellos, adquiere, sin embargo, un peso excesivo, el consejero de confianza del magnate.

Escenificados los presupuestos argumentales, el relato mantiene siempre el tono de tensión e incertidumbre preciso. La historia, lejos de estancarse, sortea ese riesgo con pequeñas pero sustanciales incidencias, tanto en lo que se refiere a la negociación con los criminales, a la relación de éstos con su víctima, como a los desesperados intentos de la madre del chico por convencer a su suegro ante las incomprensibles reacciones del detestable multimillonario. De manera que levanta un andamiaje narrativo donde se multiplican los focos de atención y que mantiene la solidez de la intriga, sin perjuicio de que recurra a elementos de pura ficción cinematográfica para avivarla.

De esta manera, se llega con soltura al movido tramo final, salpicado de momentos de acción y precedido de una pequeña secuencia tan bien rodada que su realismo y toque gore sirven para retar a que el espectador mantenga la mirada en la pantalla.

Con un justo y acertado epílogo se cierra este film en el que destaca el oficio del veterano Christopher Plummer (88 años), a quien le bastaron poco más de dos semanas para bordar el personaje, tras sustituir a Kevin Spacey, apartado del proyecto a última hora por las acusaciones de abusos sexuales que vieron la luz en los medios de comunicación. Michelle Williams (‘Manchester frente al mar’) también raya a gran altura, igual que Romain Duris ejerciendo de delincuente calabrés. Por otro lado, Mark Wahlberg repite, sin despeinarse, en un tipo de registro plano muy habitual en su carrera.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

Ir a la barra de herramientas