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Crítica | Alma Mater

Sin apenas necesidad de recurrir a la violencia explícita, este drama, que se desarrolla enteramente en una vivienda de Siria, resulta sobrecogedor por su realismo. A pesar de tener esa única localización, elude los condicionantes que podrían teatralizar la puesta en escena y logra presentar una historia áspera, de tensión elevada, que va in crescendo a la par que transmite las angustiosas experiencias de los protagonistas, víctimas inocentes del conflicto bélico, cuyo hogar se halla en medio del campo de batalla.

No desperdicia ni un instante de sus 87 minutos de metraje y rápidamente describe sus premisas, llevándonos a la casa donde viven a escondidas una mujer con sus tres hijos, el abuelo y la criada, a quienes se ha unido un joven matrimonio con su bebé, tras haberse quedado sin techo y otro chico amigo de la familia. Desde el interior se pueden percibir las atrocidades de la guerra: bombardeos, disparos de francotiradores, delincuentes que merodean por la zona, escasez de agua, etc.

Lo primero que llama la atención, a medida que recorremos las distintas estancias y atendemos a los enseres, es apreciar la similitud con cualquier piso de la clase media occidental, lo que provoca que nos sintamos más cerca de estos personajes y del horror que soportan.

En ese contexto, casi sin solución de continuidad, pero de manera coherente y asumible, se suceden los sobresaltos e imprevistos que endurecen el relato, impactando en el ánimo del espectador inevitablemente. Precisamente ahí radica la mayor virtud del film: consigue sensibilizarnos escenificando circunstancias terribles, sin que en ello se atisbe una intención deliberada de exagerar las situaciones. Además, nunca pierde de vista los aspectos humanos que surgen en la convivencia de esas personas, atrapadas en el pequeño infierno en que se ha convertido su hábitat cotidiano.

La actriz palestina Hiam Abbass (‘Los limoneros’, ‘The Visitor’) pone lo mejor de su temperamento y borda la madre coraje que interpreta, preocupada de cada detalle para mantener a salvo a los suyos. Sobresaliente es igualmente la participación de Diamand Bou Abboud, a quien hace varias semanas vimos ejercer de abogada en ‘El insulto’ y que vuelve a estar impecable en un registro bien diferente.

El film obtuvo el Premio del Público en la Berlinale y similar galardón en el Festival de Sevilla; reconocimientos indudablemente merecidos.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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