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Crítica | El Cairo Confidencial

Suena a extraño que este notabilísimo y galardonado thriller sea fruto de una coproducción entre Suecia y Egipto, en mayor medida cuando lo que depara tan singular colaboración es una película que reúne los elementos propios del cine negro más clásico. Sobre esos atrayentes e inmortales patrones, construye una buena muestra de lo que se ha venido en llamar neo-noir, en este caso con el interés añadido del reconocible trasfondo político que acaba por condicionar su desarrollo.

Noredin es un teniente de policía corrupto que vive solo y amargado desde que su matrimonio se rompió. Cuando le encargan la investigación del asesinato de una cantante, ocurrido en el hotel Nile Hilton y comienza a descubrir la implicación de un poderoso empresario, renacerá en él el compromiso con su vocación, enfrentándose a élites sin escrúpulos para que se haga justicia.

El andamiaje narrativo que levanta el guion es meritorio. Además de introducir la intriga con la adecuada descripción del protagonista, va abriendo la mirada a otros personajes, vinculados con el crimen, que adquieren relevancia y sirven para incrementar el suspense, diversificando los focos de atención y las claves de la trama. Entre ellos, no falta la imprescindible femme fatale, que sin excederse en su participación aporta detalles argumentales determinantes para la evolución del relato.

A lo anterior hay que añadir el hecho de que la acción se sitúe en El Cairo en enero de 2011, pocos días antes de las revueltas que marcaron el comienzo de la Primavera Árabe para los egipcios. Ello permite sumar referencias históricas que cobran un cariz vibrante en los compases finales del film. Sin embargo, es precisamente el desenlace el único punto endeble; aunque la lectura que deja resulta contundente, la manera en que lo escenifica no está a la misma altura que cuanto le precede.

En los apartados técnicos, las localizaciones y la fotografía juegan un importante papel a la hora de crear los ambientes apropiados, aspectos especialmente apreciables en las diversas secuencias nocturnas.

El actor sueco de origen libanés Fares Fares ya había demostrado sus aptitudes para este tipo de trabajos en la adaptación de la saga de literaria ‘Los casos del Departamento Q’, de la que pronto se estrenará otra entrega. Así que domina perfectamente estos terrenos y aquí no necesita a ningún compañero para llenar la pantalla con el carisma que confiere al inspector que interpreta, llevando con soltura y convicción el peso de esta cinta altamente recomendable.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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