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Crítica | El Viaje de sus Vidas

No es ni mucho menos una película redonda, pero el hecho de contar con dos grandes actores y lo acertado del guion, en cuanto que va de menos a más, termina por tocar la fibra sensible y despertar suficientes emociones como para salir satisfecho del cine. La historia es bastante sencilla y tiene los alicientes justos, de esto se resiente especialmente su arranque que, como los propios protagonistas, parece avanzar sin rumbo fijo. No obstante, logra mantener abiertas las expectativas, extremo esencial para que cuando adquiere algo de entidad el espectador siga interesado en lo que vaya a ocurrir

John y Ella han llegado a la vejez como un matrimonio feliz, pero ahora han de lidiar con sendas enfermedades: él padece Alzheimer y a ella le han diagnosticado un tumor. Sin embargo, todavía les quedan energías para realizar juntos el que puede ser su último viaje, recorriendo la ruta por la que transitaban con su autocaravana cuando se iban de vacaciones décadas atrás.

A pesar de lo que podría pensarse a tenor de este argumento, equilibra bastante bien el humor y el drama, de manera que durante buena parte del metraje transcurre en un tono desenfadado, con situaciones puntuales que inevitablemente hacen reír. En ese apartado es fundamental la caracterización que se realiza de ambos ancianos, de forma que nos resultan completamente entrañables desde el primer instante. A ello se van sumando notas nostálgicas muy comunes, creando así un clima que invita a la empatía con el público.

Todo lo contrario cabe apuntar de los personajes secundarios, fundamentalmente sus dos hijos y la vecina de confianza, necesarios para estructurar la narración y jugar su papel en ciertos momentos, aunque nunca superan la superficialidad con que se presentan.

Siendo previsible en determinados aspectos, también se permite sorprendernos con circunstancias insospechadas y adecuadamente introducidas que espolean el desarrollo de los compases finales de esta road movie.

Donald Sutherland y Helen Mirren (nominada al Globo de Oro como mejor actriz de comedia por este trabajo) se compenetran a la perfección y vuelven a dar otra lección de excelente madurez interpretativa. Solo por ellos vale la pena pasar por taquilla.

El director italiano Paolo Virzi (‘La prima cosa bella’, ‘Locas de alegría’. ‘El capital humano’) demuestra nuevamente su tacto para abordar relatos intimistas.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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