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Crítica | Proyecto Rampage

Ni los primeros veinte minutos aguanta esta infumable y abrumadora producción que sigue los peores patrones del cine estadounidense de ciencia-ficción, aventuras y acción, pretendiendo aproximarse, sin conseguirlo, a distintos títulos de éxito comercial. Pese a partir ya de premisas inverosímiles, parece esforzarse constantemente en hacernos ver que nada es mínimamente creíble y conforme avanza se va hundiendo en terrenos tan bochornosos como agotadores. No debe servir de excusa el hecho de estar inspirado en el popular videojuego ‘Rampage’ que triunfó a mediados de los 80.

Davis Okoye es el primatólogo del parque natural de San Diego. Allí cuida de George, el gorila albino con quien mantiene un vínculo muy especial, al punto de que ambos se comunican perfectamente por medio del lenguaje de signos. Cuando una sustancia química cae accidentalmente en esa zona, varios animales empiezan a crecer de forma exponencial y a arrasar con cuanto encuentran a su paso, entre ellos este simio aventajado.

En poco tiempo la película se convierte en un recargado y cansino festival de pirotecnia hollywoodense. Todo vale con tal de mantener ese tono vibrante de destrucción imparable a cargo de tres criaturas devastadoras. Intentando emular a films como ‘Godzilla’ o ‘King Kong’, el guion pierde el hilo y no le importa ir dejando detalles ridículos e inasumibles por el camino.

Como en cualquier historia del género, hay unos personajes malvados, en este caso los rectores de la empresa que experimenta con la mutación genética: dos hermanos, la lista y el tonto apocado (Malin Akerman y Jake Lacy), que ejercen de payasos fuera de contexto. Si ya su presencia resulta chirriante la manera en que cierran sus respectivas participaciones no tiene nombre, hasta hacernos dudar sobre cual era realmente su auténtica función. No sale mucho mejor parado, en un rol secundario, el militar de turno que quiere acabar a las bravas con los enfurecidos monstruos.

En cuanto a los protagonistas se refiere, Dwayne Johnson, habitual en estas lides, hace lo que puede para mantener el tipo, pero aquí su carisma es insuficiente. Naomie Harris se salva algo más de la quema y Jeffrey Dean Morgan (‘The Walking Dead’) está tan preocupado de caer bien que se olvida del papel.

Brad Peyton realizador de títulos como ’Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa’ (2012) y ‘San Andrés’ (2015), continua en caída libre.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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