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Crítica | Un Lugar Tranquilo

Sin prescindir de los recursos básicos del cine de terror, la original propuesta que lleva a la pantalla esta notable producción le da una vuelta de tuerca a las referencias clásicas del género y consigue plenamente su propósito: acongojar al espectador de principio a fin. Con los medios precisos, evitando caer en los terrenos del gore y reduciendo al mínimo las imágenes horripilantes, proporciona sensaciones espeluznantes.

Nos presenta a una familia que ha sobrevivido al devastador ataque de los terribles extraterrestres que han invadido la tierra. Estos seres lanzan sus ataques letales cuando escuchan algún sonido, por eso este matrimonio y sus hijos han aprendido a vivir en completo silencio, pero cualquier descuido les puede poner en peligro.

La premisa, aceptando su singularidad, no deja de ser bastante sencilla y a lo largo de su desarrollo encontramos detalles previsibles junto a giros sorprendentes e impactantes, plasmados siempre con sobriedad, lo que le da un valor añadido a la cinta. Solo en el tramo final se eleva el tono en la medida en que lo exige el desenlace de la intriga, si bien llega a ese punto de forma paulatina, manteniendo la coherencia narrativa que recorre el film.

Con esa apariencia de humildad en la puesta en escena, alcanza a conseguir un resultado cercano al que en su día pudieron provocar títulos como ‘Alien, el octavo pasajero’ (1979) o ‘Depredador’ (1987) y ‘Señales’ (2002), cuyas influencias se perciben en diferentes momentos de la trama.

Técnicamente, además de lo ya señalado, genera las atmósferas adecuadas para que desde el primer instante acompañemos a los protagonistas en su angustiosa y callada supervivencia, de manera que en los instantes realmente estremecedores el público comparta con ellos los escalofríos y la desesperación. Impecable igualmente resulta el montaje para mantener la tensión constante y la elocuencia visual que suple a los diálogos.

John Krasinski realiza un meritorio trabajo delante de la cámara y aun mejor como director de la película. A su lado ejerce de sufrida esposa quien lo es también en la vida real: Emily Blunt, compenetrándose ambos la perfección, igual que lo hacen los jóvenes Noah Jupe (‘Suburbicon’) y la brillante Millicent Simmonds (‘Wondesrstruck. El museo de las maravillas’), que es sordomuda y rinde a la misma altura que sus padres en esta ficción.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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