Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Crítica | Un Sol Interior

Muchos son los nubarrones que impiden brillar a esta película francesa de tono intimista y romántico. La loable intención de presentar una reflexión en torno a la soledad, a la insatisfacción sentimental y a aquello que se desea en una relación queda oscurecida por un guion que alterna contados destellos, apreciables en frases muy inspiradas, con situaciones que se repiten y secuencias que van languideciendo o que bordean lo absurdo.

Isabelle es una mujer divorciada, cuya profesión está vinculada a la pintura. Desde que se rompió su matrimonio intenta hallar nuevamente el amor sin conseguirlo. Ser la amante de un prepotente banquero casado, seducir a un joven actor, también comprometido y reencontrarse con su exmarido, solo le reportan decepciones que truncan las ilusiones depositadas en cada caso; lo que es bien lógico atendiendo a tan desatinadas elecciones.

El film se despreocupa bastante de la caracterización de los personajes. De hecho, de la protagonista apenas llegamos a conocer lo justo, más allá de sus devaneos e inquietudes personales. Mediado el metraje, por ejemplo, conocemos que tiene una hija, que no tiene peso alguno en la historia. Más superficiales y sosos resultan todavía sus distintos acompañantes.

Pese a desarrollarse supuestamente en clave de comedia, da la sensación de que intenta hacer reír mediante diálogos de besugos que terminan por transmitir el efecto contrario al pretendido, es decir, cierta ridiculez. En este sentido, riza el rizo con la escena final, que constituye un homenaje a la divagación en toda regla, a través de una figura desquiciante, a medio camino entre un adivino y un psicólogo, que se dedica durante casi 10 minutos a dar vueltas a predicciones y consejos sobre el futuro de la artista; lo que puede tomarse como un gag o una tomadura de pelo.

Juliette Binoche se muestra muy natural e interioriza las exigencias del papel, en ocasiones difíciles de digerir. Ella es, sin duda, lo más salvable de la cinta. El resto de intérpretes pasa sin pena ni gloria, incluyendo a a Xavier Beauvois y a la veterana Josiane Balasko, mientras que otros, como Gérard Depardieu, realizan intervenciones grotescas, y la participación de Valeria Bruni Tedeschi se queda en algo menos que testimonial.

El sol es tan interior que no lo vemos, ni siquiera lo intuimos, en ningún momento.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

Ir a la barra de herramientas