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Crítica | Una Razón Brillante

La brillantez del guion es razón más que suficiente para recomendar el visionado de esta producción francesa. En clave de comedia ligera, pero inteligente, nos presenta una historia que bebe indudablemente del clásico ‘Pigmalion’ de George Bernard Shaw (cuya adaptación cinematográfica más conocida es ‘My Fair Lady’). Ahora bien, con esta premisa de fondo, logra construir un relato seductor, apoyado en buena parte en la fuerza envolvente de sus exquisitos diálogos. Este virtuosismo cobra fuerza por la acertada caracterización de los protagonistas, tan diferentes como complementarios y por la sutil mirada hacia determinadas circunstancias sociales, muy de actualidad, en la que vierte un punto de denuncia valiéndose de mordaces ironías.

Neïla Salah empieza con mal pie el primer día en la universidad: llega tarde a clase y el eminente catedrático de Derecho Romano, Pierre Mazard, la pone en evidencia. Sin embargo, poco después se ofrecerá a darle clases particulares de dialéctica y oratoria para que participe en un prestigioso concurso. Lo que desconoce es que el maestro quiere valerse de esa tarea para lavar la imagen de racista que tiene en el centro.

A la agilidad de la narración se suman frases y razonamientos sin desperdicio y situaciones impregnadas de comicidad, además de enfrentar a dos personajes interesantes por igual, aunque por razones muy diferentes y que se ven abocados a entenderse. De esta manera, la película se gana al público desde las secuencias iniciales. Pero no estamos solo ante una lección magistral sobre el poder de las palabras, impregnada de humor ingenioso, sino que también encontramos satíricas exposiciones en torno a temas como el clasismo y la discriminación, las perversiones del lenguaje y de la comunicación a que invitan las nuevas tecnologías, la manipulación y la arrogancia instalada en determinadas esferas.

El duelo entre el veterano Daniel Auteil (‘Conversaciones con mi jardinero’, ‘Salir del armario’) y Camélia Jordana es magnífico, apreciable en mayor medida por hacer evolucionar sus respectivos papeles a lo largo del metraje; con mención especial, si cabe, para la joven intérprete, ganadora del Premio César a la mejor actriz revelación por este trabajo.

El actor y director Yvan Attal da en la diana con esta propuesta, cuyos 95 minutos vuelan proporcionando un entretenimiento de altura.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

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