Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Crítica | Mi Querída Cofradía

No será, ni mucho menos, la comedia del año y probablemente a la hora de votar las candidaturas a los Goya, dentro de unos cuantos meses, este título se habrá borrado de la memoria de los académicos, a pesar de contar con un par de actrices sobradamente merecedoras de nominación. Por lo demás, estamos ante un vodevil cinematográfico que tiene varias secuencias tronchantes, igual que tira de humor rancio en momentos puntuales.

En un pueblo andaluz encontramos a Carmen, que lleva toda la vida dedicada plenamente a su cofradía, tanto que sueña con ser nombrada presidenta, pero quien gana las elecciones es Ignacio, un tipo prepotente y machista. Cuando accidentalmente el nuevo rector de la hermandad se queda inconsciente en el baño de su casa, se ve en un aprieto de difícil solución. Su hija, esposa del alcalde, y una vecina de confianza tratarán de ayudarla, y ello a pocas horas de que comience la procesión.

El guión construye con gracejo la típica intriga de enredo que avanza con el efecto de bola de nieve, concatenando circunstancias inesperadas, algunas con ligeros toques surrealistas. Tres cuartos de su ajustado y bien aprovechado metraje tienen lugar en la vivienda de la protagonista, con una puesta en escena muy teatral. Sin embargo, esta es la parte que mejor funciona, dinamizando su desarrollo con constantes entradas y salidas de personajes y detalles que incrementan el suspense de tan hilarante situación.

Al alejarse de ese marco que domina a la perfección, el film decae sensiblemente. Cuando traslada la acción a la iglesia y tiene que resolver la trama parece perderse. En esos terrenos se salva básicamente el mensaje feminista en contra de ciertas tradiciones bastante trasnochadas; una reivindicación expresada con absoluto respeto a las costumbres religiosas, evitando cualquier agravio posible de manera meritoria.

Gloría Muñoz, habitual en roles secundarios, resuelve de forma sobresaliente el tour de force que exige su papel, con una implicación digna de elogio. Junto a ella, Carmen Flores Sandoval constituye la auténtica revelación de la película, haciendo gala de tal vis cómica que cada intervención resulta descacharrante, recordando, guardando las distancias, a la desaparecida Chus Lampreave en las colaboraciones con Pedro Almodóvar. Por esta actuación fue justamente galardonada en el pasado Festival de Málaga. Son igualmente apreciables las aportaciones de Pepa Aniorte, Manuel Morón y Joaquín Núñez.

No es para echar cohetes, pero, sin grandes recursos, consigue un aceptable divertimento.

Ficha Técnica en IMDB.

Artículo publicado originalmente en: Críticas de Cine de Eduardo Casanova

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

Ir a la barra de herramientas